Contrataciones

ASMAHAN MEDINET ofrece su baile a todas aquellas personas que desean dar un toque de distinción a sus eventos sociales, ofreciendo distintas modalidades de show, según el evento. Los espectáculos pueden ser de una bailarina profesional solista (ASMAHAN MEDINET), danza en grupo o combinación de ambas. Más de diez años de experiencia nos avalan. El espectáculo dura entre 10-30 min, pudiendo adaptarse a las necesidades de cada evento.

(Aniversarios, Bodas, Cumpleaños, Fiestas Temáticas, Mercados Medievales, Fiestas Alternativas, Inauguración de Locales, Restaurantes, Reuniones Empresariales, Cenas, Jornadas Culturales, Clases Especiales para Danza Oriental y/o Danza Bollywood para Despedidas de Soltera)

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En todos los casos, las contrataciones se harán según disponibilidad de horario y mediante entrevista previa.

28 mar. 2007

Asmahan en Egipto: Kom Ombo-Edfú-Fiesta de la Chilaba

A las 8 de la mañana -y sin desayunar- estábamos visitándo el Templo dedicado al dios Sobek (el dios cocodrilo) y Haractes (otra forma del dios halcón) en Kom Ombo. Este templo está a las afueras del pueblo del cuál toma su nombre en la actualidad. Había bastante gente, puesto que varias motonaves habían atracado en el mismo lugar y por la misma razón.

Fachada principal de Kom Ombo

Lo bueno, fue que los mercaderes aún no habían abierto todas las tiendas y fueron menos pesados de lo habitual. El que haya estado en Egipto, sabrá que los vendedores de Kom Ombo son los más "pesados". Nosotros tuvimos suerte.

Menudas caras! Se nota el madrugón.

El dios Sobek junto a Hator y al dios Haractes


Aunque está bastante destruido, merece la pena visitarlo, ya que es el único templo dónde todo es doble (dos pilonos, dos patios, dos santuarios...) por pertenecer a dos dioses. La parte derecha es de Sobek y la mitad izquierda de Haractes.

Cerca de la entrada y a mano derecha, hay un pequeño recinto (perteneciente a la capilla Hator) con varias momias de cocodrilo, encontradas en excavaciones cercanas al templo.

Piedra con forma de cocodrilo

Lo bonito también de este templo, es que en muchas partes, aún se puede contemplar pintura original. El templo también cuenta con un Nilómetro.

Pilono con restos de pintura original.


El Nilómetro.


Después de filmar y sacar fotos, regresamos a la motonave, en nuestro camino vimos a un encantador de serpientes. Era un señor mayor y la cobra que tenía delante no le quitaba la vista de encima, con su cuerpo ondulante seguía todos sus movimientos. En cuanto el señor se percató de que lo mirábamos, nos pidió un euro por hacernos una foto con la cobra. Mohamed nos comentó que seguramente la tenía sin comer para que le hiciese caso. Nosotros declinamos amablemente la oferta y seguimos nuestro camino.

En cuanto estuvimos en el Al-Jamila, fuimos al comedor para desayunar. Aún teníamos tiempo antes de la próxima visita, que sería Edfú y que se haría sobre las 12 del mediodía. Así que aprovechamos para echar una cabezadita para recuperar un poco, las fuerzas perdidas durante los últimos días.

Al mediodía la motonave ya estaba atracada en Edfú. Fuimos caminando hasta el templo. Hacía mucho calor, ya que el sol estaba en su máximo apogeo. Mientras entrabamos en el recinto del templo, se escuchó la llamada a la oración de una mezquita cercana. Es curioso, pero casi todas nuestras visitas coincidieron con las oraciones.

Pilono principal del Templo de Horus

En el templo de Edfú (de época ptolomaica) se adora al dios Horus (halcón) que forma una familia divina junto a Hator, que se encuentra en Dendera. Mohamed nos enseñó relieves dónde aparecían representados la fiesta en la cual Hator, deja Dendera para visitar Edfú y pasa una noche con Horus.

Las barcas sagradas de Horus y de la diosa Hator

La entrada a la pronaos está flanqueada por dos halcones, sólo el de la izquierda está intacto y mantiene la corona doble (que simboliza el Alto y el Bajo Egipto). Pasando al interior del templo, nos encontramos con la sala hipóstila que está sostenida por 18 columnas. El techo está decorado con representaciones astronómicas y las paredes con ofrendas.

Horus con la doble corona


Horus sin corona


Sala hipostólica

Al fondo se encuentra la naos (o capilla) del santuario, dónde en otro tiempo se encontraba la estatua del dios y sólo los sacerdotes podían acceder a él. El granito está tan pulido (proviene de Aswan) que brilla en la oscuridad.

Altar de horus

Allí se encontraba el gaffir (o guardián) del templo y junto a él estaba un gatito. Lo cogí en brazos durante las explicaciones, pues temía que alguien lo pisara por error. Cuando ibamos a visitar el santa-santorun (la verdadera morada del dios) y dónde aún se conserva la barca sagrada utilizada para los ritos, le devolví el gatito al gaffir, el me lo quería regalar, pero con una sonrisa yo le dije que ya tenía tres.

Con el minino gurrumino

Ver la barca sagrada me causó impresión, pues pensaba que no quedaba muestra de ninguna y doy fe de que es igual que las que se muestran en los relieves. A ambos lados de la pronaos, un pasillo estrecho se dirige hacia el exterior, dónde hay un muro que rodea al templo y dónde se pueden contemplar relieves dedicados al mito de Horus. Al final de ese muro, se encuentran un montón de cartuchos, con nombres de faraones, algunos están vacios y Mohamed nos explicó que hacían eso, porque cuando se construyó el templo, fue una época muy conflictiva en Egipto y los cambios de faraones fueron habituales. Al tener los cartuchos vacios, podían ir escribiendo los múltiples cambios, de esa manera no ofendían a nadie (nunca se sabía cuando el faraón podía hacer una visita!) y todos los faraones eran tenidos en cuenta. Cómo veis, los antiguos egipcios, pensaban en todo.

Barca sagrada de Horus

A la salida y de vuelta al patio interior, tuvimos una anécdota, un egipcio con cámara en mano, nos propuso hacernos una foto en grupo junto al horus coronado. La copia costaba 1 libra y nos las llevaba a la misma motonave. Todos estuvimos de acuerdo. Así que cuando estábamos más que colocados ( y después de pensar en la manera de no tapar al horus) el hombre se da cuenta que no tiene pilas. La cara que se le quedó, pues acababa de perder una buena oportunidad (y 10 libras!). Al final, nos hicimos las fotos, pero por parejas. Aunque en nuestra foto al Horus le quitaron igualmente la corona!!
Posando con el dios Horus.


A la hora de la comida, regresamos a la motonave y emprendimos viaje hasta Esna. Allí atracó. La tarde la tuvimos libre, así que fue una de las pocas tardes que tuvimos tranquila. Mohamed nos comentó que igual podíamos dar una vuelta por Esna e ir a un café para tomarnos una shisha, sería a media tarde.

En cuanto comimos, yo me puse mi bañador y subí a la cubierta. Había unas vistas increibles de los márgenes del rio Nilo y hacia una brisa que se agradecía. Al principio estaba sola, así que buscar una tombona y acomodarme no me costó mucho. Al rato subió Antonio, después llegaron Inma,Paco y Lucía. Así que aproveché para probar la piscina, primero sola y después con Lucia. Antonio me hizo una sesión completa de fotos! y a medida que pasaban las horas, la cubierta se iba llenándo de más gente.


Comprobando que todo esté en su sitio...

Ataque de risa, al comprobar que Antonio me estaba sacándo fotos.

Lo confieso, lo pasé genial!


La reina del Nilo!!

La gente que faltaba de nuestro grupo, al final también se animó a subir. Cuando me cansé de la piscina, me acerqué hasta dónde estaba Inma y compañía. Allí hablando de todo y de nada en concreto, apuramos las últimas horas de la tarde.

Confidencias al lado de la piscina.

Desde dónde estábamos, veíamos un café, una carpintería, una mezquita y el mausoleo de una persona santa. Había niños que se querían acercar al embarcardero, pero el policía turístico apostado frente a nuestra motonave no los dejaba ni parase en la barandilla. Si insistían mucho, salía corriendo detrás de ellos.

Café en Esna.Al lado, la carpintería

Mausoleo de Santo.

No sé si pasaría algo, pero después de escucharse la llamada a la oración, Mohamed subió para decir que aunque lo había intentado, los demás guías le recomendaban no bajar al pueblo. Así que nos quedamos sin nuestra shisha. Paco entonces comentó que si podía bajar aunque fuese a comprar tabaco normal, pues ya se le estaba acabando. Mohamed le dijo que no y que ya bajaría o él o alguien de la tripulación, para comprárselo.

Cómo no iba a ver paseo, bajé hasta el camarote para ducharme y prepararme para La Fiesta de la Chilaba, al poco bajó Antonio. Durante mi ausencia, se comentó que yo era bailarina de danza del vientre (sólo lo sabían Inma, Paco y Lucía) pero nadie se iba a imaginar, lo que iba a pasar unas horas más tarde.

Según nos estabamos vistiendo, empezamos a oir las darbukas (tambores árabes). Me puse nerviosa y las manos me temblaban. Quería seguir visitiéndome y salir a la vez, a ver que pasaba. No era capaz de concentrarme, los pendientes se me caían, no era capaz de atarme el pañuelo...y cuando me quise dar cuenta, estaba gritándo de la emoción. Antonio con mucha paciencia, me dijo que me tranquilizase, que no se iban a ir y que seguramente era para informarnos de que después de la cena era La Fiesta.

Al bajar a la recepción, había un fotógrafo para inmortalizarnos con nuestras chilabas. En seguida pasamos al comedor.

Preparados para la fiesta!

Cuando estábamos escogiendo la comida en el buffet, las compañeras de grupo empezaron a decirme que yo jugaba con ventaja. Ante mi cara de sorpresa (pues no sabía a qué se referían) me dijeron que ya sabían que yo era bailarina. A todos les gustó cómo íbamos Antonio y yo. Estábamos muy auténticos.

La motonave comenzó a moverse, íbamos a pasar la esclusa del Esna. Lo que tiene de especial es que el agua, baja de nivel.

Durante la cena, los camareros nos pasaron un papel para que eligiésemos la cena que cada uno, (y entre lo que nos ofertaban) tomaríamos al día siguiente. Sería la última del barco y parte del grupo.

Mohamed se acercó a nuestra mesa y le dio el tabaco prometido a Paco, diciéndole que había bajado un chico de la tripulación a comprarlo. Con las prisas, no había cogido la tarjeta de embarque y cuando se dispuso a subir de nuevo a la motonave, no lo dejaron. Eso sí, cogieron el tabaco. Le dijeron que hasta que no pasasen la esclusa del Esna, no lo vuelvían a admitir (quizás como castigo a su olvido). Total, que Paco empezó a agobiarse, pensando que por su culpa, el chico se había quedado en tierra y yo no dejaba de pensar en cómo se las estaría ingeniando el chico, para llegar al otro lado de la esclusa a tiempo.

En esas estábamos, cuando llegó el momento de los postres. Dos camareros vinieron corriendo a por Antonio y por mi. Nosotros sin saber para qué. Nos llevaron hasta la mesa dónde tenían los postres y nos pusieron delante una hermosa tarta. Entre risas, cogieron un trozo con un tenedor y nos lo pusieron a la altura de la boca. Con gestos nos dijeron que la teníamos que comer, mientras nos besábamos. Antonio cogió la palabra y se emocionó tanto, que el jefe de cocina nos dijo entre risas que “ lo demás” en el dormitorio. Aunque de nuestro grupo, casi todos veníamos de viaje de novios, sólo nos sacaron a nosotros. Nuestro guía tuvo ese detalle. Del segundo grupo de españoles, sacaron dos parejas más.

El regalo de novios.

Cuando regresamos a la mesa yo estaba muerta de risa. Inma me dijo que gritara a la manera de las árabes, que se me daba muy bien. Sin pensármelo dos veces, lo hice. Los camareros miraron hacia nuestra mesa y desaparecieron. Antonio, un poco agobiado, se imaginaba lo que iba a pasar. "La que has armado" decía.

Cuando los camareros reaparecieron, lo hicieron con los instrumentos (incluida la darbuka). El chico más joven de la tripulación, se acercó hasta nuestra mesa. Nos sacó a todos haciendo la conga. Hacíamos parada, en las mesas para recoger a la gente. En pocos minutos, aquello se convirtió en una sala de fiestas.

Bailándo con uno de los camareros.
Cuando me quise dar cuenta, estaba en medio de los camareros-músicos. Primero bailé con el chico joven (que sale en las fotos). Bailaba muy bien, pero de manera afeminada. Pronto le tomó el relevo, un compañero. Este sí que bailaba bien y de manera masculina. No puedo contar mucho más, porque en esos momentos dejé de ser yo misma y no recuerdo muy bien todo lo que pasó. Tan sólo tengo en mi memoria a todos aquellos músicos-camareros tocando y cantando para mí, mientras yo no paraba de bailar al son que marcaba la darbuka. Como fue algo totalmente improvisado, no hubo recuerdo gráfico. El fotógrafo, no sacó instantánea de ese momento. Paco, me había sacado una foto, pero al final, esa foto se ha perdido…Asi que hago un llamamiento a todos los pasajeros de aquellos días (16, 17 y 18 de Septiembre de 2005) que estuvieron en el Al-Jamila. Si alguien me puede mandar una foto de aquel momento, (sé que hubo más de un paparazzi) se lo agradecería.

Al final y con tanto baile, no vimos la famosa esclusa.Con un subidón impresionante en el cuerpo, nos dirigimos a la Sala de Baile (que estaba en la misma planta que nuestro camarote). En esos momentos, se escuchaba Hakim. Ahí tuve otro momento, que no recordaría si no fuese porque Antonio ya me estaba grabando. Los del grupo estaban emocionados y má,s cuando comprobaron que el grupo de los coreanos, no dejaban de filmar y hacer fotos. El fotógrafo del barco también hacia lo propio, lo que hizo que en más de una ocasión Antonio se quejase de la insistencia por hacerme fotos.

Antonio con cara de "porqué lexes nos hace este tío, tantas fotos".

En seguida cambiaron de repertorio (para mi pesar) y pusieron música española y latinoamericana. Estuvimos bailando un buen rato. Hasta que los guías de los tres grupos se reunieron para hacernos participar en unos juegos. Pero antes, tocaba foto de grupo con Mohamed.

Foto de grupo con nuestro grito de guerra: "Qué bonitoooo!!!"

Durante los juegos pusieron música egipcia, y tenía que concentrarme batante, pues no sabía si seguir el impulso de bailar o qué. No desvelaré aquí los juegos, para que sea una sorpresa para el futuro viajero a Egipto. Sólo comentaré, que nuestro grupo, aunque aguantó hasta el último segundo, no tuvimos ningún ganador. Los coreanos intentaban engañarnos y tenían muy mal perder. Cada prueba superada tenía su bonificación, que en este caso, consistía en una consumición gratis.

Cuando se terminaron los juegos, siguieron pinchando música española. El grupo de coreanos (menos uno que se unió a nosotros como una lapa y que tenía mucha gracia) se fueron en seguida, pues no querían trasnochar mucho. Lo mismo les pasó al otro grupo de españoles. Así que nos quedamos durante un rato, con toda la pista para nosotros. Pero al final, parte de nuestro grupo, se fue a los camarotes.

Con "chilaba" y a lo loco.

Antonio aprovechó para pedir que me pusieran de nuevo a Hakim. Aquí ocurrió otra anécdota. De repente me sacaron un bastón. Pero no uno cualquiera…sino un “superbastón”. Bien grande y pesado. Ya los había visto en los videos del Festival de Danza Oriental de El Cairo, por lo que me hizo gracia ver uno de cerca.

Pues bien, con mi emoción no me di cuenta que el techo de la pista de baile era bajo. En el primer giro de bastón le di un buen golpe al techo y después a uno de los focos. No pasó nada, pero el capitán del barco salió de detrás de la barra para quitármelo (pues se debía de temer que como siguiese así, le iba a dejar sin mobiliario!) yo me negué y lo único que hice fue acercarme hacia la barra, dónde el techo era más alto.

Guardo un recuerdo muy agradable de aquel momento. Mientras bailaba nos dirigimos hacia Luxor. Una de las ventanas de la sala estaba abierta y se veía el Nilo. Inma gritándo a la manera árabe, Paco y Lucía dándo palmas. Los camareros y los guías vitoreándome. Me obligué a irme (ayudada por Inma que le pidió al pincha que quitara ya la música), ya que al día siguiente nos esperaba un montón de visitas.

Aquella fue una de las noches que más tardé en dormirme, pues la alegría que tenía era inmensa!

A TENER EN CUENTA:

Motonave Al Jamila: Es un barco muy nuevo (construido en 2002) y de gama superior. Cuenta con un buen equipamiento en cada camarote (aire acondicionado, minibar, televisión, secador de pelo…). La comida es tipo buffet y más europea que egipcia. En el hall hay un tienda de regalos y disponen de acceso gratuito a internet. La tripulación del barco, es gente joven. Son muy amables. El Al Jamila tiene un gemelo: Al Kahila.




3 comentarios:

monica dijo...

esta muy bien toda la explicacion de tu viaje a Egipto , la verdad es que dan ganas de irse ahora mismo , y las fotos son preciosas...espero la siguiente entrega

Asmahan Medinet dijo...

Gracias! Me está llevándo su tiempo (pues es mucho lo vivido) pero poco a poco lo estoy consiguiendo.

fernando dijo...

Al leerte y ver la fotos, me vieron a la mente muchos recuerdos de mi viaje e EGipto. Qué maravilla!

besos.