Contrataciones

ASMAHAN MEDINET ofrece su baile a todas aquellas personas que desean dar un toque de distinción a sus eventos sociales, ofreciendo distintas modalidades de show, según el evento. Los espectáculos pueden ser de una bailarina profesional solista (ASMAHAN MEDINET), danza en grupo o combinación de ambas. Más de diez años de experiencia nos avalan. El espectáculo dura entre 10-30 min, pudiendo adaptarse a las necesidades de cada evento.

(Aniversarios, Bodas, Cumpleaños, Fiestas Temáticas, Mercados Medievales, Fiestas Alternativas, Inauguración de Locales, Restaurantes, Reuniones Empresariales, Cenas, Jornadas Culturales, Clases Especiales para Danza Oriental y/o Danza Bollywood para Despedidas de Soltera)

Para contrataciones llamen al:

Tlfno:630136918 (lunes a viernes) o escriban a: info@asmahanmedinet.es

En todos los casos, las contrataciones se harán según disponibilidad de horario y mediante entrevista previa.

29 ene. 2007

I Festival De Danza Oriental En VALLADOLID

La primera que se animó a acompañarme a uno de los talleres a los que asisto fuera de Asturias, fue Ana y éste fin de semana pasado, han cogido el testigo: Mónica, Aje, Merce y Montse.


En un tiovivo que había en la plaza mayor de Valladolid con Aje, Merce y Mónica

El sábado nos reunimos todas, para ver el Espectáculo Pasiones organizado por Anisa. Dónde bailaban algunos de los profesores que impartían los talleres. Los números muy bonitos y animados.

Destacar la originalidad en las composiciones del Grupo Janaan, la fuerza de Anisa en el escenario, los bailes del bailarín Zuel y los cambios de ropa en el mismo escenario de Samara.

El domingo madrugón (aunque se empezó con retraso), para asistir a los talleres que fueron éstos:

Melaya (Samara): Me acompañó Merce. Primero vimos historia de la melaya: distintos estilos (cairo/alejandría), el personaje de la melaya...etc. Después pasos-técnica y por último metimos esos pasos en una canción de Hakim.

Con Samara

Bastón (Samara): En este taller ya estabamos todas reunidas. También vimos un poco de historia de éste baile. Tipos de giro con el bastón (derecho o al revés). Técnica-pasos, que también aplicamos a una canción de Diana Haddad.

El grupo al completo!. En el centro nuestra embarazada preferida: Montse



Ghawazi (Zuel): Taller impartido por el sevillano Zuel, que gustó muchísimo. Hubo varios "valientes" que se atrevieron a participar en éste baile de estilo gitano. La pena que duró poquito, porque nos lo estábamos pasando muy bien!.


Con Zuel

Un descanso para comer y de nuevo estábamos en el pabellón dónde se organizó el Festival.

Flamenco Oriental (Samara): Un calentamiento aflamencado para empezar y en seguida comenzamos con el taller...Aunque teníamos bastante tiempo(2h), los pasos que compondrían la coreografía se vieron muy deprisa...Lo que hizo que la gente se fuera desanimando al no coger los movimientos y poco a poco, fueron abandonando la sala del pabellón. Yo no me enteré hasta que nos tomamos un descanso y mis alumnas me lo comentaron. Por cierto, aprovecho para agradecer las palabras de una chica que se acercó a mi durante éste descanso. La cual me animó a que hiciera flamenco, porque me veía "con garra" (y eso que ya estaba medio mareada de intentar seguir a Samara!). Muchas gracias, repito, por esos ánimos desde el anonimato.


Con arte y poderío!. Los claveles son de papel y nos lo hizo Aje durante la comida (gracias!)

Resumiendo, la organización por parte de Anisa, muy buena. Fue un fin de semana frio pero amenizado con bailes, talleres y muchas risas.

A mi chicas, decirles que me ha gustado que hayais compartido esta experiencia conmigo.

26 ene. 2007

Asmahan en Egipto: Aswan/Motonave Al-Jamila

Otro madrugón, para coger el avión de vuelta a Aswan. Así que sin perder tiempo, vamos a desayunar. En el comedor nos reciben los mismo camareros de la cena de ayer y aún siendo temprano, siguen con sus bromas y sonrisas.

Cuando llegamos al aeropuerto de Abu Simbel, había retraso con el avión que nos tenía que llevar a Aswan, así que nos tocó esperar durante un rato en la zona de embarque. Aproveché ese momento para hacerme con un camello de peluche, varios cds de la cantante libanesa Nancy Ajram y cómo no!, con la banda sonora del espectáculo de Luz y Sonido de Abu Simbel.

Viendo que nos había gustado lo que habíamos visto la noche anterior...Mohammed se acercó a un vendedor y le pidió que nos pusiera el dvd del espectáculo en español (es "algo" distinto del original porque meten secuencias de video, pero no está mal). Eso se mantuvo hasta que llegó un grupo de ingleses...porque en cuanto el vendedor los vio aparecer, cambió el idioma del dvd. Así se aseguraba la venta, pero a nosotros nos molestó muchísimo.

Por fin llegó la hora de embarcar...Con las prisas y pendiente de las maletas...me dejé olvidado el abanico "faraónico" que me aliviaba del calor. Lo cogió un trabajador del aeropuerto y aunque Mohammed le dijo que era de una chica de su grupo, no se lo quiso dar.

El operario se dedicó a ir por las ventanillas del autobús que nos llevaba al avión enseñándolo. Yo no me daba cuenta hasta que un chico de nuestro grupo, me dijo que si el abanico no era mio. Corriendo me acerqué hasta una de las ventanillas y le grité que era mio. Pero antes de darmelo me preguntó de dónde era. Española, le dije. Entonces me lo dio. Lo hizo para comprobar que el guía le había dicho la verdad. Otro punto a favor para el pueblo egipcio!

A nuestra llegada a Aswan, ya nos estaba esperando un autobús para llevarnos hasta el Templo de Isis en Philae.


El Templo de Isis


El Templo de Philae está en una isla, así que para llegar a él hay que ir en motora. Durante el trayecto nos dedicamos a hacer fotos y a aprovechar la brisa que se creaba, para aliviarnos del calor.

En la motora, de camino a Philae

Mohammed en ese momento nos comentó que por la tarde y para la excursión al poblado Nubio, se incorporaría al grupo un chico llamado Guillermo. Cuando llegamos al embarcadero de la isla, nuestra motora se fue haciendo un sitio a base de dar golpes y empujones a las demás. Los coches de choques, versión egipcia!.

Embarcadero de la Isla de Philae


Cuando pusimos un pie en la isla me di cuenta de que me había olvidado la gorra en el autobús. Tampoco llevaba pañuelo. Así, que a base de abanicarme fui soportando como pude, el calor que ya empezaba a ser fuerte... Bajo la sombra que nos proporcionaba un árbol de la Quina (de dónde se obtiene la henna) Mohammed nos dio unas explicaciones, sobre el trazado. Así como de las partes de las que se componía el Templo.

El Templo es en realidad de época grecorromana y también tuvo que ser rescatado de las aguas por la construcción de la Presa de Aswan. Así que su emplazamiento no es el original.

Vista del Templo

En los jeroglíficos del Templo, podemos ver el culto de la pareja de dioses Isis-Osiris. También podemos ver inscripciones y relieves de la famosa Cleopatra VII junto con César y el hijo de ambos: Cesarión.

Templete conocido como Kiosco de Trajano


Después de las explicaciones iniciales, pasamos por un pórtico cuyas columnas acababan con la forma de la cabeza de la Diosa Hator y entramos en el Templo de Isis. Fuimos hasta el santuario, que aún conserva un naos de granito (especie de altar) dónde habria estado la estatuta de la diosa Isis.

Posando a la entrada del Templo de Isis (ya comenzaban los mareos!)

En ese momento y mientras Mohammed explicaba cómo hacian ofrendas a la diosa Isis los antiguos egipcios, todo empezó a darme vueltas. Tenía un mareo impresionante!. Después de las explicaciones, Mohammed nos dijo que nos esperaría en el bar que había junto al embarcadero. Aguanté como pude mientras veía los jeroglíficos e inscripciones del templo pero a la salida, me fui directamente al bar para tomar una coca-cola. Lo que me ayudó momentaneamente a aliviar el mareo y el calor.

En cuanto todo el grupo estuvo reunido en el bar, nos dirigimos de nuevo al autobús. Nos llevaba de vuelta a Aswan para embarcar en la Motonave AL-JAMILA, que iba a ser nuestro Hotel durante las próximas 3 noches. Cómo era la hora de la comida, dejamos nuestras maletas en la recepción del barco y nos dirigimos hacia el comedor.

Entrada de LA GUAPA!


Antonio en el momento de embarcar


Habitación de la motonave Al-jamila

Durante el almuerzo nuestro guía pasó mesa por mesa, teníamos que sacar un papel de una gorra. El azar iba a decidir cuales serían nuestros camarotes!. Tuvimos suerte, ya que nos tocó camarote en la última cubierta del barco.

Según comimos, Mohammed nos informó de que podíamos descansar un poco hasta la excursión en Falua y del Pueblo Nubio, prevista para las 3 y media de la tarde. Yo seguía con mis mareos, así que subimos al camarote. Las maletas las teníamos en la puerta.

Me meti en seguida en la cama, no me encontraba muy bien...y temía que me iba a perder las excursiones de la tarde. Así que mientras Antonio grababa desde la ventana el paisaje, las gentes y el Nilo...yo me quedaba dormida plácidamente.

Cuando me desperté, ya me encontraba mejor y con fuerzas renovadas para emprender la nueva aventura que nos esperaba.

La tarde estaba apacible y con poco viento.

Refrescándome durante el recorrido y con el atuendo completo: pañuelo y gorra

Cómo había dicho Mohammed, Guillermo -de nacionalidad argentina- se unió a nosotros en el momento de dar una vuelta por la Isla Elefantina en Faluca. Durante el recorrido pudimos ver a más grupos (más o menos numerosos) que también realizaban la misma excursión y que al cruzarnos, nos saludaban efusivamente.

Nuestra faluca por dentro

Faluca

En el paseo, pudimos admirar a lo lejos: el Mausoleo del Aga Khan, el famoso Hotel Old Cataract y el Nilómetro de Elefantina...
El Masoleo del Aga Khan.

El Hotel Old Cataract, dónde a Agatha Cristie le gustaba hospedarse

Vista de Aswan mientras navegamos en la Faluca

En medio del recorrido se nos acercaron unos niños en unas embarcaciones hechas por ellos mismos, los pobres tenían que ir achicando el agua para no hundirse. Canturreaban un poupurri de música, según la nacionalidad de cada grupo. De esa manera tan original pedían su propina (bakchish).


Una caja de pescado como barca y los remos,un trozo de cartón

Por falta de viento, a la faluca ya le costaba desplazarse, asi que tuvimos que ser remolcados por una motora, buscábamos un lugar para bañarnos antes de hacer la excursión en camello y la visita al poblado nubio. Pero a medio camino, dejámos la faluca y nos pasamos todos a la motora.

Mohammed nos llevó a una especie de Restaurante-Zoo, un sitio no frecuentado por muchos turistas, dónde podiamos comprar algo de artesanía y ver los animales que allí tenían (perros, gatos, dromedarios...).
Animalitos varios: un camello y un caballo

Con una cria de cocodrilo

Para hacernos una foto nos sacaron unos cocodrilos...iban desde el tamaño más pequeño (una cria) hasta el más grande y peligroso. A la hora de bañarnos, la gente se cortó por el tema del Bacilo del Nilo..así que me quedé con las ganas de darme un chapuzón...No iba a ser la única!

En la motora. Compuesta y sin baño!

Así que sin posibilidad de darnos un baño, nos dirigimos hacia el lugar dónde teníamos que coger los camellos para ir hasta el poblado Nubio.

En el sitio acordado nos esperaban un grupo de camelleros. Nos asignaron un camello y un camellero a cada uno. Cuando estuvimos todos montados, nos hicieron fotos y emprendimos el viaje por el desierto.
Con mi camello


Imitando a Laurence de Arabia

La caravana enseguida avanzó y cuando me quise dar cuenta me había quedado atrás con Inma, Paco, mi camellero y un policía que nos hacia de escolta. Se podía decir que eramos los “camellos escoba”. Esto me dio opción a disfrutar con tranquilidad del paisaje y de hacer fotos, mientras el camellero me preguntaba “Good?”

La caravana y la cabeza de mi camello

El desierto

Tras casi una hora de trayecto por el desierto, llegamos a la entrada del pueblo nubio. Bajamos de nuestros camellos y aunque Mohamed nos había dicho que los camelleros ya se les había pagando la propina. Les dimos un poco más a los que nos tocó a nosotros. Aunque tan sólo fuese por habernos hecho las fotos.

El pueblo estaba desierto, sólo unos niños y una anciana con sus dos hijas, que nos servirían de anfitrionas nos esperaban. Los niños enseguida nos rodearon para no perder detalle de nuestros movimientos.

Primero vimos la nueva casa, que se estaba construyendo poco a poco la anciana. Mohamed nos explicó cómo se construía una casa de adobe y nos enseñó los ladrillos de barro y estiércol de camello que se estaban secándo al sol.

La casa estaba rodeada por un muro y en la paredes de dicho muro tenía dibujado las manos de Fátima, asi la familia se prevenía del mal de ojo o envidias de los vecinos.

Después nos llevaron a la casa dónde aún vivían. Cómo la anciana había regresado hacía poco de la Peregrinación a La Meca, sus hijos habían pintado las paredes con los motivos de la peregrinación. Era como un anuncio bien grande que indicaba a todos los vecinos, que el que vivía en esa casa, había cumplido con uno de los 5 pilares del Islam.

Pintura Peregrinaje a La Meca

Pintura Peregrinaje a la Meca 2

Nos sentamos enfrente de la casa y encima de unas alfombras que nos habían puesto. Los niños empezaron a cantarnos en nubio y hacer monerías para que les hiciésemos fotos. Mientras nos servían té, Mohamed nos explicó que los nubios podían vivir juntos antes de casarse y que se regían por otras normas distintas al Islam.

Niños nubios atentos a nuestro grupo


El ritual del té

La visita incluía también un tatuaje de henna natural. La hija mayor de la señora, nos enseñó una libreta con los posibles diseños, recomendándonos que eligiésemos una parte del cuerpo que no la tuviésemos muy tapada, porque la henna se tenía que secar. Yo elegí un dibujo simple, para ponerlo en el brazo, a modo de brazalete.

Tatuándome

El tatuaje

Estaba empezando a anochecer y la visita llegaba a su fin. Al irnos recorrimos lo que nos quedaba del pueblo. Todo casas bajas, muy juntas y con caminos de tierra. En ese momento los niños empezaron a pedir de todo: monedas, bolis, caramelos,pulseras…todo les servía!. A las niñas más pequeñas les regalé mis pulseras pero reconozco, que ese fue uno de los momentos que más me agobié, porque todos vinieron a mi (y eso que había más chicas!). Tuve que pedir ayuda a Mohamed para que me dejasen tranquila.

El final del pueblo daba con una carretera. Allí terminó la persecución de los niños. Mientras nosotros seguíamos el sendero a cuyos lados había vegetación y palmeras. Al otro extremo del camino, nos esperaba la motora para llevarnos de vuelta al Al-Jamila.

El paseo de vuelta fue muy bonito, con una brisa noctura que se agradecía. Recortando el horizonte, se veía la ciudad de Aswan con todas sus luces que hacia el efecto de ser estrellas.

Una ducha rápida (dónde Antonio descubrió que tenía una rozadura producida por el camello) y bajamos a cenar. Cuando acabamos y cómo aún era temprano, Mohamed nos propuso dar un paseo por Aswan y visitar el zoco. Al día siguiente, por la noche, se iba a celebrar la Fiesta de la Chilaba y era un buen momento para comprar una. Ya que al día siguiente no íbamos a tener mucho tiempo de comprarlas. Sin dudarlo, le dijimos que si.

Desembarcamos y fuimos paseando por La Corniche (que es el paseo que siempre queda cerca del Nilo). Atracados unos al lado de otros, estaban los distintos tipos de motonaves. Nos desviamos hacia una cuesta con suelo de arena. Mohamed nos llevaba a una iglesia copta!. Aunque era de noche, nos dejaron pasar. Tanto el altar como el techo, estaban pintados con motivos religiosos. Personalmente, me recordaron un poco a las pinturas de Al-Fayum. Durante nuestra corta estancia, tuvieron el detalle de encendernos los ventiladores para hacer más llevadero el calor del sitio cerrado.

El techo de la iglesa Copta

El altar de la iglesia copta con sus ventiladores

A la salida de la iglesia seguimos callejeando. Los niños nos salían al paso para darnos –en inglés- la bienvenida a Egipto. Llegamos al zoco. Más auténtico que el de El Cairo. Con sus puestos apiñados unos al lado del otro, tiendas en los bajos de las casas y su camino de tierra. Lo cual hacia que se levantase polvo y me hiciese toser en más de una ocasión.

El zoco de Aswan

En una de esas tiendas, el grupo encontró chilabas para guiris. Nos llevó un buen rato negociar los precios de las chilabas. El dueño le parecía un “robo” lo que se le estaba ofreciendo y en más de una ocasión nos quiso echar. Menos mal que a su cargo había dos señores mayores, que se tomaban con más paciencia y filosofía el asunto. Yo no iba a comprarme ninguna chilaba, ya que traía una de bailarina en la maleta. Especial para la ocasión, pero Antonio si necesitaba una.

Así que mientras los otros seguían discutiendo precios, nosotros hicimos la compra alternativa. Mohamed enseguida se dio cuenta que me gustaba lo auténtico, así que llamó a uno de los señores y le pidió una chilaba de las que utilizan ellos. En otro puesto compraríamos lo que ellos llaman “camiseta”, que es de color blanco y se pone debajo de la chilaba para no mancharla.

El regateo interminable!

Por fin el grupo se había puesto de acuerdo y pudimos continuar con nuestro paseo. Vimos puestos de especias, de recuerdos, un nubio subido a una carreta haciendo un monólogo del club de la comedia… visto que tenía un buen grupo de personas reunidas a su alrededor, riéndose sin parar. En el recorrido vimos una tumba de un santo local. Con mucho colorido y de aspecto abovedado. En estos sitios se deja agua y comida como ofrenda a las peticiones pedidas (cómo lo que hacemos nosotros con ciertas vírgenes o santos). Esa agua y esa comida lo pueden utilizar los viajeros que así lo necesiten.

Compramos la llamada “camiseta” y Paco se interesó por el tema. Cuando le explicamos que la de Antonio era una verdadera chilaba y lo suyo era de “mentira”….el disgusto que se pilló!, pues le hacía ilusión tener otra igual.

Variedad de Especias

Durante el paseo por el zoco, no dejaban de acercarse mendigos para pedirnos limosna. Incluso uno que era limpiabotas, estaba empeñado en limpiar los playeros de Antonio y de otro chico del grupo. Estuvo intentándolo un buen rato, hasta que un policía secreta le mandó que nos dejase en paz .

El paseo lo acabamos de nuevo en La Corniche y yendo hacia la motonave Al-Jamila...concluimos el día.

A TENER EN CUENTA: Para aquellos que os hagáis un tatuaje, sabed que la henna tarda en secarse y que tenéis que tener cuidado puesto que si mancháis las sábanas o las toallas de la motonave o del Hotel …os las harán pagar, puesto que la henna es muy difícil de quitar en una toalla o sábana blanca. Si sois previsores, llevar una toalla de vuestra casa y algodón. La toalla para la ducha de ese mismo dia y el algodón para dormir esa noche.

El algodón os lo ponéis encima de la henna y si el tatuaje está en una pierna o brazo le ponéis esparadrapo alrededor. Si tenéis el tatuaje en las manos, poneros guantes para dormir. Después de esa primera noche, ya no hay que tomar más precauciones.

El tatuaje dura 15 días.


Normalmente se dice que los mejores camarotes de una motonave, son los últimos, porque no se oyen los motores.La asignación se realiza allí mismo (en Egipto) y es mediante sorteo.
Los guías ponen los papeles en una mesa y la gente al unísono coge uno. Nuestro guía tuvo la delicadeza de hacerlo pasándo mesa por mesa.

Nosotros estuvimos en uno de los últimos camarotes y tengo que decir que las vibraciones y el motor (cuando la motonave está en marcha y es poco tiempo) se oyen. Pero uno está tan cansado que cuando ve la cama, no duerme, sino que se desmaya. Yo llevaba tapones para los oidos y ni los utilicé.

En cambio, Lucia estuvo cerca de los motores y nos comentó que el ruido se soporta.


25 ene. 2007

Zahara de Los Atunes

Mi pueblo se llama Zahara de los Atunes.

Se encuentra en lo mejor de la costa de Cádiz (entre Conil y Tarifa) y frente al
estrecho de Gibaltrar.

Su historia está paglada de fenicios, piratas moriscos y romanos...

Cervantes escogió a Zahara como lugar para las aventuras de su libro "La ilustre fregona".

Su nombre ya evoca la cultura de frontera entre el vecino Marruecos.

Zahara, que en árabe significa flor y Atunes**, debido a su pasado marinero y a la pesca del Atún en sus famosas almadrabas*.

Nueva entrada al puente que nos lleva hasta el pueblo


Zahara...lugar tranquilo mientas no sople una levantera que te impida disfrutar de la playa.


Paisajes naturales, playas kilométricas, gentes de carácter abierto, matas de higos chumbos, puestas de sol, el encalado de las casas...


En un mirador, frente al estrecho...al fondo las costas de Tánger

En este paisaje viví mi infancia y mis recuerdos se van a este trocito de paraíso. Viví durante un año con mis abuelos y mis tias, porque los médicos recomendaban que me diera el sol, pues cada poco estaba mala (ya de aquella buscaba sin yo saberlo, los rayos del sol!). Después y cómo de una peregrinación se tratara, cada año durante todo el verano nos íbamos a Zahara.

Allí tuve mi primera pandilla, conocí el amor por los animales (siempre estaba dispuesta a ir tras mi abuelo, tios o primos, pues sabía que siempre me encontraría un caballo, un perro, una cabra, un gato...). El paso de la pubertad me cogió precózmente en esos paisajes (los efectos del sol!).

Zahara..un lugar dónde tomábamos "el fresco" de la tarde, en la puerta de casa o en el patio... Cuando la incertidumbre de saber qué me traería mi abuelo del zoco de Ceuta no me deja dormir por la noche (aún conservo unas babuchas rojas cómo un tesoro venido del mismo palacio de los nazaríes) y fue allí, dónde también conocí los primeros avatares del amor de la mano de un niño apodado "el pajarito".

Qué tiempos aquellos! dónde teníamos que recoger el agua en calderos, para lavarnos o fregar antes de que el ayuntamiento la cortase. Para beber, tenía (y tiene) que ser en botella por la cantidad tan alta de cloro que lleva el agua.

Porque costó mucho esfuerzo que Zahara tuviese unos buenos equipamientos. Si no era el agua, cortaban la luz. Todo el pueblo estaba sembrado de farolas, pero sólo unas pocas estaban encendidas. Así que teníamos que llegar a tientas a las casas o utilizar una linterna. Fue el tiempo de las manifestaciones, recorriendo el pueblo para reclamar lo básico. Que tras años y años de protestas, tuvieron sus frutos.


Vista aérea de Zahara

Un tiempo dónde los madrileños y los sevillanos eran los únicos "extranjeros". De juegos con mi abuela al zinquillo (juego de cartas) o la lotería. Había que rellenar el cartón no con fichas, si no con mondas de naranja...mientras, mi abuela en voz alta, iba diciendo los números que salían..."El 15!: la niña bonita / El 22!: los dos patitos"... Dónde cantar "Bingo" era nuestro único premio.

Veranos de sol, arena y levante. De sesiones de tarde con El Equipo A, El coche Fantástico o El Halcón Callejero...antes de volver a la playa, para aliviarnos del calor. Un lugar, dónde podíamos andar descalzos por todo el pueblo y con una simple camisola.

Dónde esperabamos con ansia que llegasen las fiestas del pueblo, para pasarnos toda la tarde-noche en los coches de choque o para comer algodón de azúcar, almedras garrapiñadas...

Todo aquello se ha quedado en el recuerdo...en mi recuerdo. Ahora Zahara es más conocida y está más de moda que nunca...Hay que compartir el paraiso con la gente de la farándula (Imanol Arias, Pablo Carbonell***, Aitana Sánchez-Gijón, El Gran Wyoming...) que provocaron una invasión de románticos buscando la soledad de sus paisajes.

Cartel de la pelicula Atún y Chocolate. Con Pablo Carbonell y María Barranco


Zahara ha crecido...ha salido en peliculas y ha evolucionado. Junto al pueblo original, se ha levantado la Nueva Zahara...que no viene a ser más que chalets y apartamentos, para soportar el aumento de la población durante la época estival. Los extranjeros se han multiplicado y ya son muchas las personas que conocen este rincón de la costa de cádiz.

Me quedo con unas palabras publicadas en la revista Magazine en agosto de 2006 de Javier Krahe: "Cuando llegué, -a Zahara- por consejo de mi amigo el escritor gaditano Fernando Quiñones, esta era un paraiso. Sucio, pero auténtico. Recogian la basura una vez a la semana con un carro tirado por un burro".

Vista de una parte de la playa de Zahara. Al fondo, "el vapor"
(un barco que naufragó en la costa)


Quizás parte de mis gustos hacia el mundo oriental, hacia Egipto...sea en realidad una añoranza. Porque en esos sitios y durante los días que duran los viajes, me siento como en casa....

Asturias es bonita, pero Andalucía lo es más.

Andalucía me quiere pero yo a ella más!

Para todos, mi homenaje a Zahara...la tierra de mi pá.

Olé, Olé y Olé!!!



*Almadraba: proviene del árabe y significa "lugar dónde se golpea". Es un arte de pesca que se remonta a los fenicios. Los marineros acotan una zona de mar con un complejo sistema de mallas. Cuando los atunes entran la almadraba ya no tienen escapatoria. Poco a poco se va tirando de las redes hasta que quedan cerca de los barcos, de esta manera los atunes disponen de poca agua. Momento que aprovechan los marineros para lanzarse a esa piscina de atunes y con cuchillos van matando uno a uno a los peces. Es por lo tanto, una pesca muy peligrosa...pero muy natural.

**Atún: También llamado "Cerdo de mar". Porque al igual que su homólogo en la tierra... se aprovecha todo de él.

***Pablo Carbonell: En el 2004 hizo su particular homenaje a Zahara y Barbate en su película: Atún y Chocolate. Dónde vecinos del pueblo y familiares mios participaron.



23 ene. 2007

Asmahan en Egipto: Aswan-Abu Simbel

Nos levantamos a la hora acordada (las 4 de la mañana). Cuando bajamos a desayunar dejamos nuestras maletas a la puerta de la habitación, para que nos las bajasen al autobús que nos trasladaría al aeropuerto. En ese momento nos juntamos con cuatro parejas más.En total eramos un grupo de 13 personas.

Después de comprobar que todo el mundo tenía su equipaje, nos pusimos en marcha. Aún estaba todo en oscuridad, pero la vida en El Cairo es continua.Pasamos por delante de la estatua de Ramsés II, esa que en agosto del año pasado (2o06)fue sustituida por una réplica, para que el original descansase en el Museo de El Cairo, lejos de la contaminación.

En el aeropuerto esperamos poco. En seguida embarcamos. Durante el trayecto, nos dieron otro tentempié...pero esto de madrugar hizo mella y cuando me quise dar cuenta...me había quedado dormida. Así que cuando el avión aterrizó en Aswan, me desperté bruscamente notando como los oídos me estallaban y con una sensación de mareo muy fuerte. Me empezaron a dar náuseas...por lo que Inma me dio unos chicles para que a base de mascar, se me fuese la sensación de taponamiento en los oídos. Mi única preocupación en esos momentos era saber si cogeríamos el otro avión pronto,(el que nos llevaría a Abu Simbel)porque si era así...las nauseas se podían convertir en algo más.Pero tuve suerte. Entre vuelo y vuelo, había 2 horas y en este tiempo tenían previsto enseñarnos el Obelisco Inacabado y la Presa de Aswan.

Mientras íbamos al Obelisco, pudimos admirar la belleza de Aswan. Me acordé mucho de mi amiga Olga, puesto que ella siempre me ha dicho que si un día se va a vivir a Egipto, elegiría esta ciudad para hacerlo y después de verla por mis propios ojos...le doy la razón. Todo está nuevo e impecable, da la sensación de que es una zona residencial con sus zonas verdes, sus colegios, sus casitas. En Aswan viven los nubios y muchos egipcios eligen esta zona para pasar las vacaciones de navidad, por su buen clima.

Justo antes de llegar a la cantera que contiene el Obelisco, pudimos admirar un cementerio Fatemí (con sus tumbas abobedadas asemejando pequeños palacios) y más allá, a lo lejos pudimos ver el Mausoleo del Aga Khan.

Museo Fatemí (visto desde la cantera)

Como eran las primeras horas del día aún no hacía mucho calor, pero Mohammed atento siempre, nos buscó en seguida una sombra mientras nos daba las oportunas explicaciones. Me gustó descubrir pinturas y marcas hechas por los obreros de la cantera (otra cosa que no había visto en los libros). El Obelisco es una maravilla y es enorme. Mucha gente se queja de subir a la cantera, para solo ver "eso", pero yo opino que merece la pena. Tan sólo por pensar cómo se las ingeniaban los antiguos egipcios (en este caso también nubios) para trabajar en esas condiciones de calor extremas.




Obelisco inacabado

Mohammed explicándonos lo que pesa una "pelotita" de granito


Volvimos al autobús para dirigirnos esta vez a ver la Presa de Aswan. Sólo se puede visitar una zona muy pequeña de la gran presa (único sitio dónde te dejan filmar y hacer fotos)lo demás hay que hacerlo en autobús.

La Presa está custodiada día y noche para prevenir posibles atentados. Si la Presa estallase, acabaría con todo el Valle del Nilo en pocos minutos. Para que os hagáis una idea, la Presa almacena el agua equivalente a 3 años . El lago artificialmente creado por esta construcción se llama Lago Nasser y es en honor al presidente egipcio que tomó el reto de construirla para poder controlar el río Nilo, ya que con el Nilo nunca había termino medio... o había inundaciones o había sequía y estos dos hechos afectaban a las plantaciones de los campesinos.


Esta gran obra de la ingeniería moderna fue construida entre los egipcios y los rusos (en plena "Guerra Fría" y después de que los ingleses se negasen a colaborar).

Consta de dos partes: La Presa Baja (con una carretera muy extrecha) y la Presa Alta (en esta parte existe una monumento egipcio-soviético a la Amistad). En la zona de la Presa Alta y bajo la atenta mirada de los militares nos bajamos para filmar y hacer unas fotos. Nosotros optamos por hacer sólo fotos, ya que habíamos grabado desde el autobús, mientras Mohammed nos hablaba de la Presa.

Perrito en la Presa


Posando con la Presa al fondo

De nuevo en el autobús nos dirigimos al aeropuerto para coger el avión que nos llevaría hasta Abu Simbel. Ya en el aeropuerto aprovechamos para ir al baño, cómo no, el de señoras con una cola impresionante, así que ni cortas ni perezosas varias de nuestro grupo nos dirigimos al de caballeros. Los egipcios al vernos no entraban (algunos señalaban el muñequito de la puerta para advertirnos que estábamos equivocadas) pero los extranjeros no se cortaban y entraban.

Entramos pronto en la zona de embarque, por lo que pudimos pasear por la tiendas de recuerdos. Antes de embarcar al avión, Mohammed nos aconsejó que cogiésemos algo de comer, para tomarlo en el avión, ya que no ibamos a llegar a tiempo al Hotel para la hora de la comida. Así que el grupo se dirigió a una pizzería que allí había. Las pizzas eran descomunales y la masa muy esponjosa. Así que con una porción cada uno, teníamos de sobra. También nos hicimos con cervezas, aunque nos parecía un poco raro que nos dejasen entrar con ellas...Así fue, que cuando llegamos al control nos tuvimos que beber las botellas de un trago. Nosotros al menos eramos dos para una botella, pero a Paco no le quisieron ayudar ni Inma ni Lucia. Por lo que el pobre se la tomó como pudo, mientras decía que bebersela así no le producía ningún placer. Lo que nos reimos, porque tanto los guardias como el conductor del autobús (que nos esperaba para llevarnos al avión) no le quitaban ojo para ver hasta dónde era capaz de tomar.

Decidimos tomar las porciones cuando el avión estuviese estabilizado...pero eso no ocurrió. Simplemente porque entre Aswan y Abu Simbel no llegaba ni a 20 min. Así que cuando vimos que la tripulación nos iban a dar zumos, sin aún estar el aparato en posición horizontal (las pobres tirando del carrito de las bebidas como podían)...sacamos nuestras super-porciones y nos pusimos a comer con tanta ansia, que las azafatas se echaron a reir. Cómo quien dice, aterrizamos dándole al carrillo. Pero una de las cosas que más me hizo ilusión fue ver los templos de Abu Simbel desde el avión...parecían figuras de arena, más que de piedra. Sin palabras!.

Aeropuerto de Abu Simbel

El aeropuerto de Abu Simbel, como podéis observar en la foto es muy cuco. Pequeñito pero resultón. La manera de poner las maletas en la cinta transportadora es muy graciosa. Primero un operario asoma la cabeza, que hay gente...empezamos a meter maletas...si no, esperámos. En cuanto empiezan a poner las maletas suena una sirena, que debido a lo pequeño del recinto se hace un poco insoportable, pero fue muy simpático.

Una anécdota: Al ir a embarcar hacia Abu Simbel, a un chico de nuestro grupo le quitaron unas tijeras de manicura que llevaba por descuido en el equipaje de mano. No habíamos llegado aún a la sala dónde teníamos que esperar las maletas cuando llegó el comandante del avión para devolverle personalmente, las tijeras. Todo un detalle!

A las afueras del aeropuerto nos esperaba otro autobús para trasladarnos al Hotel Seti I Abu Simbel. En la recepción de dicho Hotel, nos recibieron con karkadé (la bebida de flor de ibisco) y nos distribuyeron las habitaciones. Mohammed, nos dijo que desde ese momento, hasta las 5 y media de la tarde (que nos reuníamos para ir a ver los Templos) podíamos hacer lo que quisieramos. Así que lo primero fue llevar las maletas a las habitaciones. Las habitaciones eran en realidad bungalows, dispuestos alrededor de un patio, que tenía una enorme piscina y varios bares alrededor. El Nilo y el desierto, nuestro paisaje.


Habitación del Hotel Seti I Abu Simbel


Porche de nuestro bungalow

Quedamos con varios del grupo en tomarnos un baño en la piscina y después una siesta. Pero nosotros lo hicimos al revés y es que no pudimos resistirnos a los cantos de sirena de la cama... antes de que nos diésemos cuenta, Antonio y yo estábamos a pierna suelta. Así que cuando nos despertamos. Teníamos el tiempo suficiente para darnos un chapuzón y vestirnos para la visita. El baño fue rápido, porque el agua de la piscina...parecía caldo...pero no es de extrañar porque el sur fue dónde más calor nos hizo. Pero más que calor era también humedad y condensación, el aire brillaba por su ausencia...lo que hacía que diera sensación de mucho más calor que lo que había en realidad.


Llaves-Cartucho del Hotel Seti I


En la piscina y cegada por el sol


Una ducha rápida y ya estabamos en el autobús rumbo a los templos de Abu Simbel. Cuando llegamos, había muchos grupos dispersos por el recinto. Mohammed nos dijo que nos iba a dar las explicaciones y después, ya nos dejaba a nuestro aire para ver los monumentos, hacer fotos...etc. Cómo bien dijo un miembro del grupo, el sol allí no te abrasa...directamente te mata. Pero pudimos coger un buen sitio con sombra. Mientras Mohammed hablaba, los grupos iban desapareciendo...sólo unos privilegiados (los que hacíamos noche), podíamos quedarnos hasta la puesta de sol y ver el espectáculo de Luz y Sonido.

Los templos me impresionaron aún más que las Pirámides de Gizeh. Porque el conjunto, debido a la construcción de la Presa de Aswan (junto a otros muchos templos) hubo de ser trasladado piedra a piedra a un lugar cercano y más alto para evitar que desapareciese en el Nilo. Fue una labor internacional (España se llevó como regalo por cooperar el Templo de Debod que se expone en el Parque del Oeste -Madrid-) y duró desde principio de los años 70 a finales de los 80...Porque a parte de armar los templos tuvieron que hacer una "montaña falsa" dónde albergase de nuevo los templos.


Posando con el templo de Ramsés II al fondo


Al terminar la explicación, Mohammed nos comentó que estaría en el bar que está al otro lado de la montaña dónde se asientan los monumentos, mientras hacíamos fotos. Bajaría un poco antes del espectáculo para decirnos que sitios eran los mejores para contemplarlo. Ya estaba anocheciendo.

Cuando se fue nuestro guía, ya sólo quedabamos dos grupos de españoles y uno de ingleses (que eramos los que contemplaríamos el espectáculo). Cómo eramos mayoría de españoles, el espectáculo sería en español.

Así que aprovechamos los últimos momentos de luz, para filmar y hacer fotografías. Estás son una muestra de las que hicimos.

Caminando hacia el primer Templo Grande



A los pies de uno de los colosos




A la salida del Templo Grande, con la llave de la vida



Uno de los cuatro colosos de Ramsés II




Panorámica del Templo Pequeño o de Hator


Templo de Hator (dedicado a Nefertary)


Una más...aunque mis hermanas me sacan la cabeza...

Cuando el sol comenzó a ponerse, nos sentamos en unos bancos de piedra frente a los templos y cerca de las butacas dónde se realizaría el espectáculo. Fueron unos momentos muy bonitos, hablamos de todo y de nada en particular. Observamos como el sol se iba escondiendo poco a poco y cómo los guardianes cerraban los templos y rezaban a Dios.

Cuando se hizo completamente de noche, llegó Mohammed. Que nos dio las entradas y nos dijo dónde sentarnos para no perdernos una parte muy importante del espectáculo que revelaré más tarde. Estuvo con nosotros hasta que el espectáculo iba a comenzar y se volvió a ir, porque evidentemente conocía el espectáculo de memoria, aunque nos dijo que aún así, era el que más le gustaba de todos los que se hacían el Egipto. Y tenía toda la razón!.

Es un poco difícil explicarlo con palabaras, porque hay que vivirlo para saber lo que se siente. Hacen tal composición con las luces, que se hace una recreación de cómo debieron ser los templos cuando se construyeron, con sus pinturas. Hasta uno de los colosos de Ramsés, vuelve a tener cabeza!. Es una sensación extraña, las estatutas del Templo de Hator parecen que en cualquier momento van a comenzar a caminar.... La música está compuesta por españoles y es una mezcla entre el Bolero de Ravel y la banda sonora de Gladiator. Preciosa!.

El viento, es el que narra la vida y las hazañas de Ramsés II, la construcción de los templos ... Hasta hacen la recreación de la caida de la cabeza del coloso de Ramsés (debido a un terremoto) y del fenómeno que cada año se produce durante los equinocios de otoño y primavera...dónde el sol penetra en el santuario de Ramsés II dónde están las estatuas del dios Path, Amón, el propio Ramsés y el dios Ra-Horacthes. El sol alumbra por unos segundos a estas estatuas menos a Path, que sigue en la oscuridad....y todo esto con luces, porque en realidad la puerta del templo está cerrada...pero durante unos segundos y debido al efecto óptico, podemos ver las estatuas. Gracias a nuestro guía estuvimos en los mejores sitios y lo pudimos ver de maravilla.

Ni que decir, que fue durante los momentos del espectáculo cuando me di cuenta de dónde estaba y empecé a llorar...de alegría...No podía parar y acabé contagiando a Inma...
Fue una de las mejores cosas que he visto en mi vida.

El Templo Grande después del espectáculo.


Una imagen vale más que mil palabras....aún se nota la emoción en mi rostro


Nos encontramos con Mohammed a la salida del Templo, que nos preguntó si nos había gustado. Todos contestamos que si y que había tenido un detalle al decirnos dónde sentarnos para ver el "fenómeno del equinocio".

En ese momento llegaba un grupo de Japoneses para ver la segunda sesión del espectáculo. En cuanto llegamos al Hotel fuimos directos al comedor. La cena era tipo buffet, de muy buena calidad pero internacional . Fue una cena muy divertida, porque los camareros en seguida nos abordaron con bromas y juegos de adivinanza.

Cuando terminamos de cenar, nos fuimos junto con la familia Sansano a un bar que quedaba al lado de la piscina (dónde en esos momentos estaban poniendo música española a todo volumen) para tomar una copa y una shisha antes de retirarnos a dormir...Casi no la acabamos, por el cansancio que arrastrábamos.

Una shisha antes de irnos a dormir

Menuda flauta!

En seguida nos despedimos, pues al día siguiente había que coger de nuevo el avión para volver a Aswan. Ni que decir que dormimos como unos angelitos....


Hotel SETI I ABU SIMBEL:

Es un Hotel de batalla y para una sola noche.
Las habitaciones y el baño no están mal.
El aire acondicionado funciona.
Sin televisión.
Con minibar, pero vacio y desenchufado.

Tanto las comidas como los desayunos son tipo buffet.

El personal es muy amable y atento.

A TENER EN CUENTA:

Desde que el gobierno egipcio se dio cuenta de que la visita masiva de los turistas a los monumentos egipcios, acababan en costosas restauraciones...han prohibido tanto filmar como hacer fotos en los interiores. Esto es aplicable en: Museos, Templos y Pirámides.

Por favor, respectad esto si queremos que estas maravillas aún sigan en pie.

Si queréis grabar un poco del interior de los Templos de Abu Simbel podéis hacerlo desde fuera y utilizando el zoom de la cámara. Si os pillan haciendo fotos o grabando en los interiores, el guardia de turno os puede requisar el material y después tendréis que pagar una buena propina si queréis que os lo devuelva.