Contrataciones

ASMAHAN MEDINET ofrece su baile a todas aquellas personas que desean dar un toque de distinción a sus eventos sociales, ofreciendo distintas modalidades de show, según el evento. Los espectáculos pueden ser de una bailarina profesional solista (ASMAHAN MEDINET), danza en grupo o combinación de ambas. Más de diez años de experiencia nos avalan. El espectáculo dura entre 10-30 min, pudiendo adaptarse a las necesidades de cada evento.

(Aniversarios, Bodas, Cumpleaños, Fiestas Temáticas, Mercados Medievales, Fiestas Alternativas, Inauguración de Locales, Restaurantes, Reuniones Empresariales, Cenas, Jornadas Culturales, Clases Especiales para Danza Oriental y/o Danza Bollywood para Despedidas de Soltera)

Para contrataciones llamen al:

Tlfno:630136918 (lunes a viernes) o escriban a: info@asmahanmedinet.es

En todos los casos, las contrataciones se harán según disponibilidad de horario y mediante entrevista previa.

26 ene. 2007

Asmahan en Egipto: Aswan/Motonave Al-Jamila

Otro madrugón, para coger el avión de vuelta a Aswan. Así que sin perder tiempo, vamos a desayunar. En el comedor nos reciben los mismo camareros de la cena de ayer y aún siendo temprano, siguen con sus bromas y sonrisas.

Cuando llegamos al aeropuerto de Abu Simbel, había retraso con el avión que nos tenía que llevar a Aswan, así que nos tocó esperar durante un rato en la zona de embarque. Aproveché ese momento para hacerme con un camello de peluche, varios cds de la cantante libanesa Nancy Ajram y cómo no!, con la banda sonora del espectáculo de Luz y Sonido de Abu Simbel.

Viendo que nos había gustado lo que habíamos visto la noche anterior...Mohammed se acercó a un vendedor y le pidió que nos pusiera el dvd del espectáculo en español (es "algo" distinto del original porque meten secuencias de video, pero no está mal). Eso se mantuvo hasta que llegó un grupo de ingleses...porque en cuanto el vendedor los vio aparecer, cambió el idioma del dvd. Así se aseguraba la venta, pero a nosotros nos molestó muchísimo.

Por fin llegó la hora de embarcar...Con las prisas y pendiente de las maletas...me dejé olvidado el abanico "faraónico" que me aliviaba del calor. Lo cogió un trabajador del aeropuerto y aunque Mohammed le dijo que era de una chica de su grupo, no se lo quiso dar.

El operario se dedicó a ir por las ventanillas del autobús que nos llevaba al avión enseñándolo. Yo no me daba cuenta hasta que un chico de nuestro grupo, me dijo que si el abanico no era mio. Corriendo me acerqué hasta una de las ventanillas y le grité que era mio. Pero antes de darmelo me preguntó de dónde era. Española, le dije. Entonces me lo dio. Lo hizo para comprobar que el guía le había dicho la verdad. Otro punto a favor para el pueblo egipcio!

A nuestra llegada a Aswan, ya nos estaba esperando un autobús para llevarnos hasta el Templo de Isis en Philae.


El Templo de Isis


El Templo de Philae está en una isla, así que para llegar a él hay que ir en motora. Durante el trayecto nos dedicamos a hacer fotos y a aprovechar la brisa que se creaba, para aliviarnos del calor.

En la motora, de camino a Philae

Mohammed en ese momento nos comentó que por la tarde y para la excursión al poblado Nubio, se incorporaría al grupo un chico llamado Guillermo. Cuando llegamos al embarcadero de la isla, nuestra motora se fue haciendo un sitio a base de dar golpes y empujones a las demás. Los coches de choques, versión egipcia!.

Embarcadero de la Isla de Philae


Cuando pusimos un pie en la isla me di cuenta de que me había olvidado la gorra en el autobús. Tampoco llevaba pañuelo. Así, que a base de abanicarme fui soportando como pude, el calor que ya empezaba a ser fuerte... Bajo la sombra que nos proporcionaba un árbol de la Quina (de dónde se obtiene la henna) Mohammed nos dio unas explicaciones, sobre el trazado. Así como de las partes de las que se componía el Templo.

El Templo es en realidad de época grecorromana y también tuvo que ser rescatado de las aguas por la construcción de la Presa de Aswan. Así que su emplazamiento no es el original.

Vista del Templo

En los jeroglíficos del Templo, podemos ver el culto de la pareja de dioses Isis-Osiris. También podemos ver inscripciones y relieves de la famosa Cleopatra VII junto con César y el hijo de ambos: Cesarión.

Templete conocido como Kiosco de Trajano


Después de las explicaciones iniciales, pasamos por un pórtico cuyas columnas acababan con la forma de la cabeza de la Diosa Hator y entramos en el Templo de Isis. Fuimos hasta el santuario, que aún conserva un naos de granito (especie de altar) dónde habria estado la estatuta de la diosa Isis.

Posando a la entrada del Templo de Isis (ya comenzaban los mareos!)

En ese momento y mientras Mohammed explicaba cómo hacian ofrendas a la diosa Isis los antiguos egipcios, todo empezó a darme vueltas. Tenía un mareo impresionante!. Después de las explicaciones, Mohammed nos dijo que nos esperaría en el bar que había junto al embarcadero. Aguanté como pude mientras veía los jeroglíficos e inscripciones del templo pero a la salida, me fui directamente al bar para tomar una coca-cola. Lo que me ayudó momentaneamente a aliviar el mareo y el calor.

En cuanto todo el grupo estuvo reunido en el bar, nos dirigimos de nuevo al autobús. Nos llevaba de vuelta a Aswan para embarcar en la Motonave AL-JAMILA, que iba a ser nuestro Hotel durante las próximas 3 noches. Cómo era la hora de la comida, dejamos nuestras maletas en la recepción del barco y nos dirigimos hacia el comedor.

Entrada de LA GUAPA!


Antonio en el momento de embarcar


Habitación de la motonave Al-jamila

Durante el almuerzo nuestro guía pasó mesa por mesa, teníamos que sacar un papel de una gorra. El azar iba a decidir cuales serían nuestros camarotes!. Tuvimos suerte, ya que nos tocó camarote en la última cubierta del barco.

Según comimos, Mohammed nos informó de que podíamos descansar un poco hasta la excursión en Falua y del Pueblo Nubio, prevista para las 3 y media de la tarde. Yo seguía con mis mareos, así que subimos al camarote. Las maletas las teníamos en la puerta.

Me meti en seguida en la cama, no me encontraba muy bien...y temía que me iba a perder las excursiones de la tarde. Así que mientras Antonio grababa desde la ventana el paisaje, las gentes y el Nilo...yo me quedaba dormida plácidamente.

Cuando me desperté, ya me encontraba mejor y con fuerzas renovadas para emprender la nueva aventura que nos esperaba.

La tarde estaba apacible y con poco viento.

Refrescándome durante el recorrido y con el atuendo completo: pañuelo y gorra

Cómo había dicho Mohammed, Guillermo -de nacionalidad argentina- se unió a nosotros en el momento de dar una vuelta por la Isla Elefantina en Faluca. Durante el recorrido pudimos ver a más grupos (más o menos numerosos) que también realizaban la misma excursión y que al cruzarnos, nos saludaban efusivamente.

Nuestra faluca por dentro

Faluca

En el paseo, pudimos admirar a lo lejos: el Mausoleo del Aga Khan, el famoso Hotel Old Cataract y el Nilómetro de Elefantina...
El Masoleo del Aga Khan.

El Hotel Old Cataract, dónde a Agatha Cristie le gustaba hospedarse

Vista de Aswan mientras navegamos en la Faluca

En medio del recorrido se nos acercaron unos niños en unas embarcaciones hechas por ellos mismos, los pobres tenían que ir achicando el agua para no hundirse. Canturreaban un poupurri de música, según la nacionalidad de cada grupo. De esa manera tan original pedían su propina (bakchish).


Una caja de pescado como barca y los remos,un trozo de cartón

Por falta de viento, a la faluca ya le costaba desplazarse, asi que tuvimos que ser remolcados por una motora, buscábamos un lugar para bañarnos antes de hacer la excursión en camello y la visita al poblado nubio. Pero a medio camino, dejámos la faluca y nos pasamos todos a la motora.

Mohammed nos llevó a una especie de Restaurante-Zoo, un sitio no frecuentado por muchos turistas, dónde podiamos comprar algo de artesanía y ver los animales que allí tenían (perros, gatos, dromedarios...).
Animalitos varios: un camello y un caballo

Con una cria de cocodrilo

Para hacernos una foto nos sacaron unos cocodrilos...iban desde el tamaño más pequeño (una cria) hasta el más grande y peligroso. A la hora de bañarnos, la gente se cortó por el tema del Bacilo del Nilo..así que me quedé con las ganas de darme un chapuzón...No iba a ser la única!

En la motora. Compuesta y sin baño!

Así que sin posibilidad de darnos un baño, nos dirigimos hacia el lugar dónde teníamos que coger los camellos para ir hasta el poblado Nubio.

En el sitio acordado nos esperaban un grupo de camelleros. Nos asignaron un camello y un camellero a cada uno. Cuando estuvimos todos montados, nos hicieron fotos y emprendimos el viaje por el desierto.
Con mi camello


Imitando a Laurence de Arabia

La caravana enseguida avanzó y cuando me quise dar cuenta me había quedado atrás con Inma, Paco, mi camellero y un policía que nos hacia de escolta. Se podía decir que eramos los “camellos escoba”. Esto me dio opción a disfrutar con tranquilidad del paisaje y de hacer fotos, mientras el camellero me preguntaba “Good?”

La caravana y la cabeza de mi camello

El desierto

Tras casi una hora de trayecto por el desierto, llegamos a la entrada del pueblo nubio. Bajamos de nuestros camellos y aunque Mohamed nos había dicho que los camelleros ya se les había pagando la propina. Les dimos un poco más a los que nos tocó a nosotros. Aunque tan sólo fuese por habernos hecho las fotos.

El pueblo estaba desierto, sólo unos niños y una anciana con sus dos hijas, que nos servirían de anfitrionas nos esperaban. Los niños enseguida nos rodearon para no perder detalle de nuestros movimientos.

Primero vimos la nueva casa, que se estaba construyendo poco a poco la anciana. Mohamed nos explicó cómo se construía una casa de adobe y nos enseñó los ladrillos de barro y estiércol de camello que se estaban secándo al sol.

La casa estaba rodeada por un muro y en la paredes de dicho muro tenía dibujado las manos de Fátima, asi la familia se prevenía del mal de ojo o envidias de los vecinos.

Después nos llevaron a la casa dónde aún vivían. Cómo la anciana había regresado hacía poco de la Peregrinación a La Meca, sus hijos habían pintado las paredes con los motivos de la peregrinación. Era como un anuncio bien grande que indicaba a todos los vecinos, que el que vivía en esa casa, había cumplido con uno de los 5 pilares del Islam.

Pintura Peregrinaje a La Meca

Pintura Peregrinaje a la Meca 2

Nos sentamos enfrente de la casa y encima de unas alfombras que nos habían puesto. Los niños empezaron a cantarnos en nubio y hacer monerías para que les hiciésemos fotos. Mientras nos servían té, Mohamed nos explicó que los nubios podían vivir juntos antes de casarse y que se regían por otras normas distintas al Islam.

Niños nubios atentos a nuestro grupo


El ritual del té

La visita incluía también un tatuaje de henna natural. La hija mayor de la señora, nos enseñó una libreta con los posibles diseños, recomendándonos que eligiésemos una parte del cuerpo que no la tuviésemos muy tapada, porque la henna se tenía que secar. Yo elegí un dibujo simple, para ponerlo en el brazo, a modo de brazalete.

Tatuándome

El tatuaje

Estaba empezando a anochecer y la visita llegaba a su fin. Al irnos recorrimos lo que nos quedaba del pueblo. Todo casas bajas, muy juntas y con caminos de tierra. En ese momento los niños empezaron a pedir de todo: monedas, bolis, caramelos,pulseras…todo les servía!. A las niñas más pequeñas les regalé mis pulseras pero reconozco, que ese fue uno de los momentos que más me agobié, porque todos vinieron a mi (y eso que había más chicas!). Tuve que pedir ayuda a Mohamed para que me dejasen tranquila.

El final del pueblo daba con una carretera. Allí terminó la persecución de los niños. Mientras nosotros seguíamos el sendero a cuyos lados había vegetación y palmeras. Al otro extremo del camino, nos esperaba la motora para llevarnos de vuelta al Al-Jamila.

El paseo de vuelta fue muy bonito, con una brisa noctura que se agradecía. Recortando el horizonte, se veía la ciudad de Aswan con todas sus luces que hacia el efecto de ser estrellas.

Una ducha rápida (dónde Antonio descubrió que tenía una rozadura producida por el camello) y bajamos a cenar. Cuando acabamos y cómo aún era temprano, Mohamed nos propuso dar un paseo por Aswan y visitar el zoco. Al día siguiente, por la noche, se iba a celebrar la Fiesta de la Chilaba y era un buen momento para comprar una. Ya que al día siguiente no íbamos a tener mucho tiempo de comprarlas. Sin dudarlo, le dijimos que si.

Desembarcamos y fuimos paseando por La Corniche (que es el paseo que siempre queda cerca del Nilo). Atracados unos al lado de otros, estaban los distintos tipos de motonaves. Nos desviamos hacia una cuesta con suelo de arena. Mohamed nos llevaba a una iglesia copta!. Aunque era de noche, nos dejaron pasar. Tanto el altar como el techo, estaban pintados con motivos religiosos. Personalmente, me recordaron un poco a las pinturas de Al-Fayum. Durante nuestra corta estancia, tuvieron el detalle de encendernos los ventiladores para hacer más llevadero el calor del sitio cerrado.

El techo de la iglesa Copta

El altar de la iglesia copta con sus ventiladores

A la salida de la iglesia seguimos callejeando. Los niños nos salían al paso para darnos –en inglés- la bienvenida a Egipto. Llegamos al zoco. Más auténtico que el de El Cairo. Con sus puestos apiñados unos al lado del otro, tiendas en los bajos de las casas y su camino de tierra. Lo cual hacia que se levantase polvo y me hiciese toser en más de una ocasión.

El zoco de Aswan

En una de esas tiendas, el grupo encontró chilabas para guiris. Nos llevó un buen rato negociar los precios de las chilabas. El dueño le parecía un “robo” lo que se le estaba ofreciendo y en más de una ocasión nos quiso echar. Menos mal que a su cargo había dos señores mayores, que se tomaban con más paciencia y filosofía el asunto. Yo no iba a comprarme ninguna chilaba, ya que traía una de bailarina en la maleta. Especial para la ocasión, pero Antonio si necesitaba una.

Así que mientras los otros seguían discutiendo precios, nosotros hicimos la compra alternativa. Mohamed enseguida se dio cuenta que me gustaba lo auténtico, así que llamó a uno de los señores y le pidió una chilaba de las que utilizan ellos. En otro puesto compraríamos lo que ellos llaman “camiseta”, que es de color blanco y se pone debajo de la chilaba para no mancharla.

El regateo interminable!

Por fin el grupo se había puesto de acuerdo y pudimos continuar con nuestro paseo. Vimos puestos de especias, de recuerdos, un nubio subido a una carreta haciendo un monólogo del club de la comedia… visto que tenía un buen grupo de personas reunidas a su alrededor, riéndose sin parar. En el recorrido vimos una tumba de un santo local. Con mucho colorido y de aspecto abovedado. En estos sitios se deja agua y comida como ofrenda a las peticiones pedidas (cómo lo que hacemos nosotros con ciertas vírgenes o santos). Esa agua y esa comida lo pueden utilizar los viajeros que así lo necesiten.

Compramos la llamada “camiseta” y Paco se interesó por el tema. Cuando le explicamos que la de Antonio era una verdadera chilaba y lo suyo era de “mentira”….el disgusto que se pilló!, pues le hacía ilusión tener otra igual.

Variedad de Especias

Durante el paseo por el zoco, no dejaban de acercarse mendigos para pedirnos limosna. Incluso uno que era limpiabotas, estaba empeñado en limpiar los playeros de Antonio y de otro chico del grupo. Estuvo intentándolo un buen rato, hasta que un policía secreta le mandó que nos dejase en paz .

El paseo lo acabamos de nuevo en La Corniche y yendo hacia la motonave Al-Jamila...concluimos el día.

A TENER EN CUENTA: Para aquellos que os hagáis un tatuaje, sabed que la henna tarda en secarse y que tenéis que tener cuidado puesto que si mancháis las sábanas o las toallas de la motonave o del Hotel …os las harán pagar, puesto que la henna es muy difícil de quitar en una toalla o sábana blanca. Si sois previsores, llevar una toalla de vuestra casa y algodón. La toalla para la ducha de ese mismo dia y el algodón para dormir esa noche.

El algodón os lo ponéis encima de la henna y si el tatuaje está en una pierna o brazo le ponéis esparadrapo alrededor. Si tenéis el tatuaje en las manos, poneros guantes para dormir. Después de esa primera noche, ya no hay que tomar más precauciones.

El tatuaje dura 15 días.


Normalmente se dice que los mejores camarotes de una motonave, son los últimos, porque no se oyen los motores.La asignación se realiza allí mismo (en Egipto) y es mediante sorteo.
Los guías ponen los papeles en una mesa y la gente al unísono coge uno. Nuestro guía tuvo la delicadeza de hacerlo pasándo mesa por mesa.

Nosotros estuvimos en uno de los últimos camarotes y tengo que decir que las vibraciones y el motor (cuando la motonave está en marcha y es poco tiempo) se oyen. Pero uno está tan cansado que cuando ve la cama, no duerme, sino que se desmaya. Yo llevaba tapones para los oidos y ni los utilicé.

En cambio, Lucia estuvo cerca de los motores y nos comentó que el ruido se soporta.


1 comentario:

Anónimo dijo...

great information you write it very clean. I am very lucky to get this tips from you.