"El beso más delicioso es aquel que se planta sobre unos labios húmedos y ardientes y que va acompañado de la chupadura de labios y la lengua, de modo que se produzca la emisión de una saliva dulcemente intoxicante"
El texto anterior pertence a “El jardín perfumado”. Un manual árabe sobre el arte del amor, escrito por Jeque Nefzawi en el Túnez de 1535.
Considerado como uno de los maestros de la literatura erótica, trata el tema del sexo con un estilo poético muy elegante y lo presenta en forma de relato o parábolas, para así facilitar la llegada de los mensajes que pretende transmitir.
“Cuando se realiza la mutua operación, comienza con un animado combate en el cual los dos protagonistas retozan, se besan y entrelazan. Pronto llega el goce, como resultado del contacto de los pubis. Con el orgullo de su poder, el hombre trabaja como la mano del almirez, y la mujer colabora habilidosamente con ondulaciones lascivas. ¡En el acto se produce la eyaculación!”.
Explica además, en esta obra maravillosa, lo que valoran los hombres de las mujeres y viceversa; la importancia de los perfumes durante el coito; cómo el hombre debe procurar siempre que la mujer esté suficientemente estimulada para proceder a la penetración; lo que se debe hacer, y lo que no, antes, durante y después del encuentro carnal; las diferentes posturas para copular; y los diversos nombres asignados al miembro sexual masculino y a los órganos sexuales femeninos.
Así, en cuanto a los nombres para el miembro viril del hombre encontramos, entre otros, el de Dormilón, aquel que cae dormido rápidamente tras eyacular; Desvergonzado, que se alarga y endurece en cualquier momento sin contar con el permiso de su poseedor; o Chapoteador, que es el que, una vez en la vulva, produce un ruido semejante a un chapoteo.Respecto al órgano femenino, nombra algunos tan curiosos como La Ansiosa, vulva que cuando tiene dentro el pene no lo suelta hasta que eyacula; El Pozo Sin Fondo, vulva tan profunda que requiere un miembro muy largo para llegar al gozo; o La Giba del Camello, cuyo monte de venus sobresale espléndidamente y es una de las más satisfactorias para los hombres.
Toda una delicia literaria para deleite de nuestro intelecto, y, si sabemos seguir sus consejos, también de nuestro cuerpo.