Contrataciones

ASMAHAN MEDINET ofrece su baile a todas aquellas personas que desean dar un toque de distinción a sus eventos sociales, ofreciendo distintas modalidades de show, según el evento. Los espectáculos pueden ser de una bailarina profesional solista (ASMAHAN MEDINET), danza en grupo o combinación de ambas. Más de diez años de experiencia nos avalan. El espectáculo dura entre 10-30 min, pudiendo adaptarse a las necesidades de cada evento.

(Aniversarios, Bodas, Cumpleaños, Fiestas Temáticas, Mercados Medievales, Fiestas Alternativas, Inauguración de Locales, Restaurantes, Reuniones Empresariales, Cenas, Jornadas Culturales, Clases Especiales para Danza Oriental y/o Danza Bollywood para Despedidas de Soltera)

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31 dic. 2005

Asmahan en Egipto: Todo un día por El Cairo

Suena el despertador y poco a poco voy abriéndo los ojos..miro a mi alrededor.. me levanto y voy corriendo hacia la terraza. Si, estoy en Egipto!. Allí abajo, está el Nilo. La ciudad, igual o más bulliciosa que por la noche, pero se soporta. Una neblina cubre la ciudad. Los árabes la llaman "kalima", pero mucho me temo que en realidad es "contaminación".No quiero dejar escapar ese momento y cojo la cámara para inmortalizarlo. Unas duchas y un desayuno rápido y vamos hacia recepción para pedir un mapa y saber exactamente a que altura del Corniche El Nil está nuestro Hotel. Vemos que no estamos tan lejos cómo pensábamos y que podemos ir al Museo de El Cairo andando sin necesidad de coger un taxi y de esta manera, también nos mezclamos con los egipcios.



Amanecer en El Cairo

En cuanto salimos del Hotel el portero nos ofrece un taxi, pero declinamos amablemente su invitación. Se queda sorprendido, pero con una sonrisa nos responde que "o.k.". Recuerdo con mucho cariño éste primer paseo por El Cairo, el ir y venir de la gente, la policía turistica y el ejército a cada dos pasos..formándo ya parte del paisaje de la Ciudad y sobretodo, los taxistas...en cuanto nos veían, reducían y se ponían a nuestro lado...si mirábamos nos preguntaban si queríamos "Taxi". Tras varias veces de pasarnos lo mismo, optamos por no accederles caso.


Antonio en nuestra habitación del Conrad, ojeándo una revista en árabe

Seguimos todo recto por la Corniche El Nil, hasta que nos encontramos debajo de un puente por cuya parte superior pasaba la Avda del 6 de Octubre (una de las vías más importantes de El Cairo).Nos sorprendió ver que allí había una especie de andén.Había mucha gente, subiéndo y bajándo de los mini-buses colectivos, al otro lado y ya muy cerca, estaba el Museo de El Cairo, pero antes había que cruzar...y era la "hora punta". Calculamos la distancia de los coches y nos lanzamos igual que hacían los propios egipcios. En ese momento no me di cuenta de nuestra hazaña...ya que sólo pensaba en llegar al Museo.Bordeamos el edificio y fuimos a parar a la entrada de los autobuses de turistas (la calle estaba cortada por unas vallas de plástico). Los policías que estaban allí se quedaron un poco sorprendidos de vernos "a pie", pero después de enseñarles los bolsos, nos dejaron seguir. Llegamos a la entrada a las 10 de la mañana, justamente cuando varios autobuses dejaban a montones de turistas.Apuramos el paso y nos colocamos rápidamente a la cola(pasamos por otro control) para sacar entrada. La tuvimos en seguida y antes de entrar al edificio un egipcio se nos acercó ofreciéndose cómo guía..le despedí amablemente, en mi bolso tenía la mejor guía...las recomendaciones que me había hecho mi amiga Olga para recorrer el Museo sin olvidarme nada.Al entrar al edificio...más cola, ya que había que pasar otro control...cuando lo franqueamos, un policia nos detuvo, con gestos y en árabe (y después en inglés) nos dijo que no podíamos entrar con las cámaras, había que dejarlas en una consigna, al lado de dónde se sacan las entradas..le dije, que no teníamos intención de grabar ni de sacar ninguna foto, pero no sirvió. Así que yo me quedé dentro mientras Antonio las iba a dejar. Me puse a una distancia prudente del control y ejercí un poco de cotilla, observándo (igual que los policias) lo que salía por la pantalla del detector de metales. A cada 4 turistas, el policía que visionaba la pantalla hacía un gesto a otro, para que registrase al posible infractor (cómo nos pasó a nosotros). En seguida llegó Antonio y pudimos, por fin, concentrarnos en nuestra visita. Eché una ojeada...montones de grupos con sus respectivos guías nos rodeaban así que le propuse a Antonio hacer un recorrido rápido por el Museo y en sentido contrario al de ellos, para evitarlos y hacernos una primera visión. Cuando ya se hubiesen ido los grupos, ya podríamos pasear más tranquilos.

La fachada del famoso Museo de El Cairo

La jugada nos salió bien, aunque en algún momento y cuando estabamos observándo tranquilamente un sarcófago o una estatua, entraba en tropel algún grupo y con la misma rapidez desaparecían, pero sólo ocurrió en un par de ocasiones.La guía de Olga, nos ayudó mucho para seguir un orden cronológico dentro del desorden que reina en el Museo.Al mediodía, los grupos desaparecieron y sólo quedabamos la gente que habíamos ido por nuestra cuenta (incluido turistas árabes)...así que ya nos pudimos concentrar en las bellezas que teníamos ante nuestros ojos. Salas con figuras en miniaturas que describían la vida del antiguo Egipto...otras con papiros...otras con pelucas (la de vueltas que dimos para encontrarlas, pues de lejos parecían...bonsais!!)...el tesoro de Tut ank amon...Todo, absolutamente todo lo que había visto en los libros estaba ahora frente a mi!. En su justo lugar. La sala que más me llamó la antención fue la de los retratos de El Fayum (se llaman así a las momias de los egipcios greco-romanos encontradas en ésta región de Egipto).Ya había visto muchos reportajes sobre ellos y puedo afirmar con rotundidad que desprenden una magia especial..saber que esas personas existieron...sentía un nudo en el estómago..y la poderosa "fuerza" de sus miradas retratadas a la perfección por el pintor...en el mejor momento de la vida del difunto...es inexplicable.Daba la sensación de que en un momento dado iban a hablar. Cada una tenía su nombre y su historia al lado, lo que nos acercaba más a lo que fue la vida de cada una.


Retrato de mujer. Fijaros en la exactitud de los rasgos.


Retrato de hombre. Fijaros en la fuerza de la mirada.

Otra sala que me llamó la antención fue la de las momias de los animales. Un montón de gatos, cocodrilos, serpientes, perros, monos, ibis..se encontraban momificados en ofrenda al dios al cual representaban en vida.Algunos no eran más que crías y otros, eran ya animales adultos.

Después de descansar un poco en uno de los múltiples bancos del Museo y viéndo que había todavía menos gente, nos dirigimos a la Sala de las Momias Reales, para la cual, hay que sacar una entrada a parte.La mayoría de nuestros acompañantes eran árabes: familias, parejas o estudiantes que con gran detenimiento estudiaban las pinturas dónde se explicaba el procedimiento de la momificación.Pinturas que recorrían el pasillo que precedía a la Sala de las Momias. Me llevé una grata sorpresa cuando entramos, pues siempre había oído que el tiempo que estabas allí era muy poco, que tenías que ir en fila india todo el rato y no te dejaban ni siquiera pararte. No sé si era porque no había grupos de turistas o porque estábamos en el "momento árabe", pero pudimos ver a las momias con tranquilidad, el tiempo que quisimos y desde todos los ángulos.Grandes carteles con las palabras "Silencio" y "Respeto" coronaban la sala. Teníamos ante nosotros a los grandes personajes del antiguo Egipto, al igual que me pasó con los retratos de El Fayum, una voz interior me decía que aquello que ahora reposaba inerte en una fría hurna..había tenído vida...había sufrido, había amado, había luchado...y un profundo respeto surgió en mi interior.
Cuando abandonamos la Sala, decidimos que ya era hora de irnos (ya habían dado las 2 de la tarde) pero antes quise pasar por el baño. Todo el mundo me había advertido de los baños fuera del Hotel, pues tengo que decir que menos en una ocasión (en Luxor)los que me encontré por mi camino no se distinguían mucho de lo que se puede encontrar en cualquier ciudad española. Cuando me asomé un grupo de mujeres árabes estaban hablándo animadamente y un niño pequeño estaba lloriqueándo en su silla. La que se encargaba de mantener el baño me indicó que podía pasar, mientras me daba un buen trozo de papel.Así lo hice y como en España, tuve que esperar porque había cola. Una niña se puso junto a mi, me sonrió y comenzó a hablarme en árabe. Le tuve que decir que sabía muy poco y que no le podía seguir la conversación..cuando me di cuenta, me vi rodeada de un montón de niñas, que me miraban fijamente mientras me sonreían. Mientras, la primera niña increpaba a otra que estaba en el baño y a su parecer ya estaba tardando mucho. Le pedía que saliese para que yo pudiese entrar..Ella volvió a mirarme y siguió dirigiéndose a mi en árabe.Entonces se llevó la mano al entrecejo y me pregunta: "¿Hindi?". No me había dado cuenta, pero llevaba un bindi (adorno que utilizan las hindús para embellecerse) y eso hacía que las niñas me mirasen con tanto detenimiento.Le contestó que no. Insiste, quiere saber de dónde soy "¿Araby?". No, soy española le digo con una sonrisa y ella me señala y dice: "Gamil" (guapa). Me pongo más roja que un tomate y me meto de cabeza en el baño que por fin había quedado libre.Cuando salgo, las niñas siguen mirándome y señalando el bindi. Las madres se dan cuenta y miran también.Me sonrien y yo doy la correspondiente propina a la encargada del baño.Le comento mi aventura a Antonio y decidimos ir en dirección a la salida. Allí nos paramos para ver las tiendas de recuerdos, pero no hay nada que me interese. Después de recoger nuestras cámaras. Decidimos dar un paseo por los jardines del recinto. Trabajadores del museo, como grupos de jóvenes árabes están echados sobre el cesped y a la sombra.A nuesto paso muchos gritan: "Welcome to Egypt". Aprovechamos para hacer fotos y grabar en video.




















Una estatua de Sekhmet en los jardines del Museo (se encuentra frente a la Cafetería del Museo)
















Monumento dedicado a los los padres de la Egiptología. En el centro "Mariette", el creador del Museo Egipcio.

Durante éste paseo damos por casualidad con la Cafetería del Museo, que se encuentra en el ala derecha del edificio.Decidimos tomarnos algo antes de abandonar completamente el recinto del Museo.Cuando entramos, vemos que hay que subir unas escaleras, pues la Cafetería se encuentra en la primera planta y a nuestra izquierda encontramos una tienda de souvenirs. Sonrio, mientras miro a Antonio y avanzo hacia la tienda. Es mi forma de decir..."He encontrado el Paraíso". Los precios son fijos y aqui hacemos nuestras primeras compras: un papiro con la imagen de un gato cazándo patos (ésta imágen forma parte de la escena de caza y pesca de la tumba de Senbi), la estatuta de la gata Bastet y un abanico (para hacer más llevadero el calor). También aprovechamos para comprar algo para la family.Al acabar subimos a la Cafetería (dónde también sirven cómida rápida). Es pequeña y las ventanas estan con las persianas echadas para combatir el sol, aunque nos pusimos debajo de un ventilador de aspas, no nos sirvió de mucho..puesto que lo que hacía el aparato era remover el aire más que enfriarlo..nos hizo gracia nuestras primeras bebidas. Un Spraite "jilila" (así llamo cariñosamente a todo lo árabe) para Antonio y una Coca Cola "jilila" con la imagen de la cantante árabe Nancy Ajram para mi. No nos demoramos mucho en nuestras consumiciones, puesto que el reloj ya marcaba las 3 de la tarde y había que buscar dónde comer. En cuanto salimos del recinto del Museo nos dirigimos a buscar el famoso restaurante de comida rápida Falafel, que estaba cerca del Museo.Seguimos la calle que estaba frente al Museo, creyéndo que lo encontraríamos fácilmente...en esa dirección nos encontramos con el "segundo" Hotel Hilton de El Cairo y nos cruzamos con un grupo de árabes saudís (con sus respectivos guardaespaldas)que salían del edificio de la Liga Árabe y que iban hacia el Hotel.

Tanto la policía turística cómo los propios saudís, se nos quedaron mirando, cómo pensando que qué hacíamos por allí..nadie nos dijo nada (a un chico que iba delante de nosotros, lo pararon para registrarle la mochila) y nosotros, a lo nuestro..mirando y disfrutándo del paisaje. El falafel, no aparecía por ningún lado, asi que decidimos dar marcha atrás para volver a la avenida por dónde habíamos entrado al Museo.Seguíamos sin verlo..pero al otro lado de la calle vimos que había restaurantes y sitios dónde comer...así que decidimos cruzar, en el momento justo que hubo un poco de retención. Fuimos todo el tiempo detrás de unas egipcias, por dónde pasaban ellas..allí ibamos nosotros. Sin ninguna prisa y actuándo cómo lo hacen ellos.Cuando llegamos a nuestro destino, vimos que tampoco aparecía el famoso Falafel. Seguramente estaba cerca..pero no dimos con él. Así que decidimos callejear...Puestos ambulantes de objetos (dónde se vendía toda "chatarra" imaginable), puestos ambulantes de comida ....los vendedores, en cuánto prevían que podían tener un posible cliente...no cesaban de llamarte para que te acercaras a mirar.Llegamos a una callejuela, que parecía la zona comercial. Un montón de tiendas pequeñas, atestadas de todo aparato doméstico que nos podamos imaginar.Me recordó a los puestos que hay en Algeciras o en Gibaltrar. En la acera y sobre mantas, hombres y mujeres vendían fruta y legumbres.Frutas que se llenaban de polvo en cuanto un coche pasaba por la calle sin asfaltar. Encontramos una pizzeria, pero no nos convenció mucho. Encontramos entonces varios restaurantes de "platos combinados" pero me recordaba tanto a lo occidental que no me apetecía entrar. Todo esto cruzándo a un lado y otro de la carretera..en un momento dado, recibimos una tremenda pitada..nos entretuvimos más de la cuenta en cruzar..y pensé que no llegabámos a la acera vivos, porque el conductor tenía "demasiada" prisa.Viendo que no encontrábamos nada interesante, volvimos al punto de partida. A la avda. amplia. Había un montón de restaurantes locales, eran pequeños, pero se veían bien..más de un egipcio se paraba a nuestro lado, para invitarnos a entrar diciéndo que "eran buenos restaurantes". Seguíamos sin decidirnos...cuando nos dimos cuenta de que detrás nuestra teníamos un "burger árabe". Así que no lo pensamos más y entramos, ya que nuestro estómago empezaba a protestar.


La Policía Turistica haciéndo su ronda.


Pude practicar, pidiéndo la comida en árabe.Casi todos los que estaban allí eran árabes, aunque algún que otro turista se dejaba caer por allí. En mitad de la comida y después de haber respondido al teléfono (me llamaba Alicia Cancel para comentarme un intensivo de danza,je!), se nos presentó una pareja española. Estaban acabando su itinerario. Habían comenzado en luxor, habían hecho el crucero y ahora estaban en El Cairo.Nos hablaron un poco del crucero y de la odisea que habían tenido con el guía (un cara a su parecer). Nos despedimos a las afueras del local, deseándonos mutuamente suerte. Nuestro próximo objetivo, era Khan el Khalili. Miramos el mapa y vimos que quedaba un poco lejos de dónde nos encontrábamos, pero cómo todavía era temprano, decidimos ir hasta allí dándo una vuelta.Con toda seguridad puedo decir que fue lo que más me gustó de todo el día. Nos metimos por calles poco transitadas por los turistas, vimos a nuestro paso: universidades, cafés (dónde los hombres tomaban tranquilamente su té y su shisha), talleres de coches, tiendas de comestibles, panaderías, mujeres tapadas enteras, chicas vestidas a la occidental y sin velo, chicas con velo..etc. Toda casa, por muy mal que estuviera tenía su parabólica y su aire acondicionado. En un momento dado me sentí un poco agobiada, comencé a darme cuenta de las miradas que me echaban los hombres..esos ojos oscuros y profundos..no sabía hacia dónde mirar. Muchos no les importaba que estuviera acompañada y me lanzaban piropos. Los más atrevidos me sacaron fotos con el móvil.Decidimos hacer un alto en el camino en una de las múltiples cafeterias. Me llamó la atención una que se llamaba Tamra Henna (cómo la película de la danzarina Naima Akef). Estaba en un centro comercial. Entramos, aunque no dimos con la cafetería en cuestión, pero acabamos en otra igual de bonita. Era muy genuina (sólo árabes) y me encantó estar allí, cómo una más. Eché un vistazo a las mesas que nos rodeaban, mientras tomábamos nuestras consumiciones...amigos que charlaban animadamente, parejas que habían quedado para estudiar juntos y otros chateando en los ordenadores.En la televisión: Melody Arabia, con videos. Todos los cantantes que suelo escuchar estaban allí. Después de meterme en mi correo electrónico (y de pelearme un poco con el tecládo árabe) decidimos seguir nuestro camino. Cuando saliamos del centro comercial, reconocí una voz. Estaban poniéndo a Hakim cómo fondo.No pude por menos que sonreir y aguantar las ganas de ponerme a bailar allí mismo.Seguimos caminando hasta que llegamos al Museo Islámico..y ya no supimos que camino tomar. Antonio propuso volver un poco hacia atrás por si habíamos tomado un camino equivocado. Pero después de tres intentos..de que cada vez me piropeasen más, que un chico me abordase hablándome en en árabe y yo no le entendiese nada... que otros ya nos creían de la familia con tantas idas y venidas por el mismo sitio...que cuando se nos ocurre "atajar" por otra calle, el ejercito nos echara la bronca por intentar pasar por una calle con edificios gubernamentales (entre los que se encontraba la sede del Gobierno)....Mi paciencia ya se estaba agotándo...por lo que decidí coger un taxi.Antonio no estaba por la labor, ya que decía que debíamos estar muy cerca..así que después de una breve discusión me salí con la mia y busqué un taxi. ¿Porqué será que cuando necesitas uno, no aparecen?. Esperamos pacientemente en la acera. Al fin apareció uno. Si Antonio tenía razón (que estabamos cerca) no podía ofrecer más de 10 L.E.. Así se lo digo al taxista en árabe, él me respondé que "No.15 l.E.". Así que le digo que siga su camino, no será por taxis. Se para otro. Le digo lo mismo y éste acepta la cantidad. En medio del trayecto, se para y sube otro árabe en el asiento del copiloto. Antonio asustado me mira. Yo le digo por lo bajo, que no se preocupe, que es una práctica habitual que los taxistas vayan recogiendo a gente que va hacia el mismo sitio y así es, porque un poco antes de dejarnos en Khan el Khalili, "el polizón" se baja.

Al fin habíamos llegado a Khan el khalili!.

Una de las entradas al famoso mercado de Khan El Khalili

Un montón de tiendas con todos tipo de objetos nos asaltan a cada paso. Me centro en buscar cosas relacionadas con la danza árabe y no me cuesta mucho, la verdad. Vestidos, pañuelos de monedas, pulseras, pendientes...etc. Intento ubicar las tiendas en mi memoria, para comprar en ellas al final de nuestro viaje.Ante mi, tengo el Paraíso de toda danzarina!

Una de las múltiples tiendas del bazar.

Menos la entrada principal (por así llamarla, que es dónde te dejan y recogen los taxis) que es más ancha, khan el Khalili es un laberinto de calles estrechas, que suben y bajan. No hay principio ni final, unas se funden con otras..es cómo una gran serpiente.Los vendedores comienzan a llamarnos, intentándo averiguar nuestra nacionalidad, y de ese modo y en nuestro idioma, convencernos para que entremos en sus tiendas. No hacemos caso y seguimos paseándo con paso decidido, si nos paramos...ya somos "presa" fácil. Empezamos a oir los primeros piropos.Un par de vendedores (y siempre por culpa del bindi) me confunden con una hindú, y me saludan con un sonoro: "Namasté". Nos reimos de la ocurrencia.A medida que nos vamos internando en el zoco, los piropos son más insistentes. Muchos le dicen a Antonio: "Eres un hombre con suerte", en todos los idiomas posibles. Son un caso...por lo que también nosotros y contagiándonos del ambiente, empezamos a bromear con ellos. Después de un rato viendo tiendas y de resistirnos a entrar en ninguna,decidimos tomarnos un descanso en unos de los múltiples cafés, pero para ello teniamos que dar la vuelta y volver al principio. Intentamos buscar el Cafe El Fishawi (o café de los espejos) que tanto recomiendan en las guías y en dónde el egipcio Naguib Mahfuz escribió sus libros más importantes. No tenemos mucha esperanza de encontrarlo...pero nos equivocamos, damos con él antes de lo esperado.


Vista desde el interior del Fishawi. La tienda que está detrás del letrero, es dónde compré velos para la danza.


Un empleado del café está en la calle y cómo si nos hubiese estado esperando (cosa que no pasó en las siguientes visitas)amablemente nos invita a tomar asiento y nos toma nota de lo que queremos. Antonio pide un té y yo pido un karkade (infusión a base de flores de ibisco). Con la consumición nos regalan un botellín de agua, gesto que agradecemos mucho. Muchos árabes y turistas se concentran en este Café y es uno de los pocos dónde dejan entrar a las mujeres. Pero a la hora en la que hemos ido, hay más árabes que turistas. Miro a mi alrededor, a un lado, tenemos a unos chicos jugando al bagamon (un juego de mesa) mientras fuman shisha (pipa de agua). Detrás, parejas, tomándo té y hablando animadamente. En la calle y viendo pasar a los transeúntes, hombres discutiendo negocios entre calada y calada de shisha...hasta familias enteras están allí reunidas. Familias que no deben de ser de Egipto, o han debido de encontrarse hace poco, pues no dejan de hacerse fotos. Así que nos atrevemos a grabar un poco. Una chica se me acerca para ofrecerme un tatuaje de Henna. Le digo que no amablemente. Vemos que hay gatos que entran y salen del café... escondidos debajo de las sillas, esperan su oportunidad para llevarse algo a la boca. En cuanto acabamos las consumiciones, decidimos volver al Hotel, para ser el primer día...nos parece que hemos hecho bastante.

Nos dirigimos "a la entrada principal" para coger uno de los múltiples taxis. Es gracioso ver, cómo los taxistas se las ingenian para captar a los pasajaros. Me acerco a uno y le ofrezco 10 l.E. por la carrera. Me dice que 20L.E.. Cuando ve que me voy a otro, baja a 15 L.E. pero no le hago caso. Al segundo taxi, le ofrezco lo mismo. Me dice que si, así que nos montamos y le damos la dirección del Hotel. Son casi las 7 de la noche y ya es de noche..el tráfico es menos fluido que por la mañana. El comienzo de la llamada de la oración, nos acompaña durante todo el trayecto. Aprovechamos para grabar el recorrido. Cuando llegamos a nuestro destino el taxista se para lejos de la puerta principal del Hotel Conrad, lo que me hace sospechar... Cuando le voy a pagar, nos pide 20L.E. Me niego, diciéndole que le había dejado bien claro que las 10 L.E. eran el total, no por cada uno. Él insiste. Antonio intenta pagar lo que nos pide, pero con una mirada y por lo bajo le digo que ni se le ocurra...y que no se asuste por la cara de pocos amigos que tiene...es una táctica. Ante la insistencia del taxista, le contesto de mala manera que o lo toma o lo deja. Que sólo tenemos 10 L.E. y unas pocas piastras.En ese mismo momento, asoma por la ventanilla del copiloto un fusil. Nos asustamos todos (incluido el taxista), porque no nos lo esperábamos. Se trataba de un policía que al ver que tardábamos en bajarnos, se acercó para ver qué pasaba. En árabe, pregunta al taxista si hay algún problema. El taxista, pálido, le responde que no.El policía no muy convencido, mira hacia nosotros. Le digo que todo va bien y le agradezco su preocupación. Aprovechamos la presencia del policía para pagar. Le doy las 10 L.E. que habíamos acordado en un principio, a Antonio le pide que le de también las piastras. Se las damos. No queremos discutir más.Nos bajamos del taxi y el policia cuando ve que vamos hacia el Hotel, se aleja de nosotros. Mientras, el taxista ha desaparecido de la escena, como alma que lleva el diablo.

Cuando entramos al Hotel, nos reimos de las bromas de los guardias de seguridad, porque al sonar el detector de metales, nos dicen entre risas "¿no bomb, true?". Les decimos que no, subimos directamente al restaurante. Yo pido un plato egipcio,compuesto de habas y arroz(no recuerdo su nombre)y Antonio se decanta por un plato italiano.Durante la cena repasamos el día. Aunque estamos cansados, decidimos ir al Hall de hotel para tomar unos cafés y escuchar a la pianista que estaba tocando en esos momentos. Aunque en el Hotel se estaba celebrando una boda árabe, no pudimos ver a los novios..sólo vimos a los invitados. Parecían sacados de las mejores revistas de modas. Ellos con el típico traje y ellas de todas las maneras posibles: con vestido largo, con minifalda, con velo, sin velo.... En cuanto acabamos de tomar los cafés, nos fuimos a la habitación para descansar y tomar fuerzas para el día siguiente. Teníamos mensaje de Mahdy..a las 9 y media, teníamos que reunirnos en el Hall con un miembro de Galaxya Tours, el cual nos llevaría a ver... LAS PIRÁMIDES!!!
A TENER EN CUENTA: Visitar El Cairo por vuestra cuenta no supone ningún peligro y los egipcios estarán encantados de ayudaros si así lo necesitáis. Para visitar Khal El Khalili, mejor a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. No hay tantos turistas y podréis conseguir buenos precios.

2 comentarios:

danicant dijo...

pedaso habitacion.

Sònia... no tan fiera... dijo...

Hola!

Nosotras siempre ofrecíamos 10L por cada trayecto y afortunadamente nunca tuvimos problemas... otra cosa era cruzar a pie las calles!!! :-S

En agosto volveré otra vez, tres semanas para estudiar árabe y si puedo y consigo alguna dirección aprovecharé para ir a alguna clase de danza... si no, simplemente me dedicaré a disfrutar como una loca..

Un beso!