Hace dos semanas, en el magazine El Semanal Paulo Coelho, publicaba está historia de los monjes de Alejandría titulado "Utiliza mi capucha".
Durante cinco años, el abad Juan había enseñado al novicio todo lo que sabía. Un tiempo después, el novicio regresó de su cueva del desierto, y ambos decidieron tomar té juntos, apreciando la puesta de sol. Juan estaba contento, pero el discípulo parecía triste.
"Hice todo lo que me pediste, y no consigo ser cómo tú. No aprendí nada"
Juan fue a su celda y volvió con una capucha parecida a las que usaban los beduinos.
"Ponte ésto"
"No puedo. Es demasiado pequeño para mí"
"Entonces reduce tu cabeza."
"¡Eso es imposible!"
" Más imposible es querer actuar como yo. Cada sombrero sirve sólo para quien lo compra, cada camino sirve sólo para quién lo recorre"






